DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...
CAPITULO XIV
16 de Julio
DE LAS DIETAS DE MI VIDA
Llega un momento en que “nos cambia el metabolismo” y se nos jode la vida. A partir de ahí pasas a leer más las etiquetas de los productos de alimentación que los números uno en ventas de La Casa del Libro.
Primero intentamos poner freno por nuestra cuenta. Ya ves tú qué tontería más grande. Ni de coña, vamos, ¿por qué?. Pues porque ponerse a dieta de cara a la galería y comer luego a escondidas, sin que te vea nadie, engorda. Y todas lo hacemos. Engorda el doble que si te lo comes en público. Y tarde o temprano se peca, ¿para qué nos vamos a engañar?, somos débiles. Y la debilidad engorda, ya te lo digo yo.
Tenemos que tener muy en cuenta que:
1- Si está bueno, engorda.
2- Si “te entra por los ojos”, engorda.
3- Si tiene oferta 3 x 2, engorda, fijo.
Aparte de eso, ni pan, fritos, grasas, salsas, dulces, chuches, quesos, copazo. Ni que decir de la comida italiana, la cerveza, los helados, y la fruta si es de noche tampoco y de postre, menos... para morirte de asco, vamos, pero delgada, eso sí.
Al final te queda la verdura, la carne y el pescado a la plancha o cocida, la fruta entre horas, “La Casera” blanca (que sepáis que es la única bebida con gas y dulce que no engorda nada), infusiones sin azúcar y agua.
No es que adelgaces, es que las carnes se te encogen de pura amargura.
- "Si cuando te acostumbras termina gustándote”. - Si, si. Mentira cochina. Como que tu acompañante no se ha comido ya el ojo que se te cayó en su pizza cuando se la trajeron mientras a ti te ponían una ensalada de lechuga, tomate y demás cosas verdes, sin maíz, remolacha, aceitunas, ni aguacate, “¡porque engordan!”
Y vas pasando por la dieta de la alcachofa, la de la sopa quema grasa, la de la piña, la del té, la de no cenar por la noche o la del francés aquel que se hizo tan famosa. Haciendo esa me dio un día un chungo en la oficina que creía que la palmaba. Ojú, qué susto.
Cuando compruebas que tú solita no vas a conseguir nada, decides que es momento de que alguien te ponga fina filipina, y eso se consigue, pagando. Vas a un dietista y funciona hasta que llega la semana en la que no has perdido nada (que tarde o temprano llega esa y la que coges peso tambien) y te pregunta: “¿te has pasado en algo?”. Y aunque parezca que cuela cuando dices: “Noooo, que va!. Lo he seguido todo a rajatabla...” ¡Señoras!, que estos dietistas se supone que tienen estudios, no son tontos y no es la primera vez que se encuentran a una listilla como tú que se la quiere dar con queso. En ese momento, ya eres un caso perdido.
Estuve con dos amigas en Cuba en un hotelazo con un buffet que era para caerse de gluteos. Una de ellas se ponía hasta el mismo de pastelitos y alguna que otra vez comía también una fruta. En menos de dos días no podía abrocharse ninguno de los pantalones que llevaba y le echaba la culpa a la fruta porque “le hacía retener líquidos y eso la hinchaba”. No me he reído más en mi vida. ¡Que tía!. Eso se lo dice al dietista y se lo carga en cero coma. Pero allí era difícil no comer hasta las trancas porque no había nada malo, así que figuraros. Todo tan bueno..., pues a engordar.
Así te tiras ya el resto de tu vida, subiendo y bajando porque el puñetero efecto rebote no te deja descansar y mucho menos vivir en paz.
Aquí tenemos que hacer algo, señoras. Tiene que haber algún modo de que se declare un día cada dos semanas, al menos, para que comamos todo lo que nos salga del potorro y que un alma caritativa nos tranquilice cuando nos sintamos culpables, porque ese estado no es sano.
No me malinterpretéis. No quiero estar así...
Lo que quiero es que alguien invente una pizza que no engorde y una tableta de chocolate que adelgace.
Voy a ver si pico algo.
Voy a ver si pico algo.







Lo dicho.... si hemos mandao un tío a la luna..... la pizza sin calorías PA CUANDO??????
ResponderEliminarLa Jenny que se quede con el anillo. Jajajaja
EliminarTanto anillo, tanto anillo..., donde se ponga una buena pizza...
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