DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...
CAPITULO XXXIX
CAPITULO XXXIX
10 de mayo
VÍSTEME DESPACIO...
...que tengo prisa.
Da igual los años de experiencia que te avalen haciendo exactamente lo mismo tooooodas las mañanas en deprimente rutina, que cuando tienes prisa..., no te sale nada a derechas.
Hablo de las mañanas porque es cuando siempre voy con bullas, aunque me levante con mas tiempo, yo no se cómo me las apaño que al final salgo igual que las balas de casa. (Un aplauso y un par de velas blancas por las SKECHERS que salvan mis pies en las maratones matutinas)
Mi mente se levanta antes que yo y va por libre ideando cualquier chorrada, así que ya de momento me voy cepillando los dientes a destiempo. Mientras yo me pierdo en mis elucubraciones, mi cepillo eléctrico, que parece ser inteligente o tiene un nivel de empatía que da miedo, también parece que baja el ritmo y se recrea en sus propios pensamientos.
Yo tengo que sentarme a maquillarme con un espejito que me compré por AMAZON y que se abre con dos puertecitas, tiene luces como si fuera un mini-camerino y lleva incorporado en cada puerta un espejo de aumento, porque aunque el oftalmólogo que me vió y que ni siquiera me echó las gotas esas que se echan, me dijo "amablemente" que no tenía nada en la vista y que me comprara unas gafas de farmacia..., a mi me cuesta ver bien y necesito refuerzos quiera él o no reconocerlo.
Y aunque esté sentada la cuestión es que, cuando voy contra-relo,j es todo un logro conseguir maquillarme sin accidentarme, y no me digáis ninguna que no os habéis metido jamas el cepillito del rimmel en el ojo, porque no os creo. Y es impresionante lo que escuece eso, que parece que se te ha colado la escoba de barrer en él y cuando abres el puñetero ojo tienes tinta negra en todas partes menos en las pestañas.
Ea, continúa con la labor sin poder dejar de llorar, a ver si eres capaz.
Por supuesto es inevitable que se te escogorcie la caja de los polvos compactos y se haga "polvo". Recogerlo del suelo "corriendo" es MISION IMPOSIBLE.
El perfilador labial es otro reto si vas a 100 por hora. A los varones les informo, porque nosotras lo sabemos mas que de sobra, que los labios serán dos, pero realmente se dividen en cuatro. Arriba, abajo, izquierda y derecha y os aseguro que como no vayas a lo que tienes que ir, cada lado sale por donde quiere y al final no hay forma de cuadrarlo y terminas con ellos que parece que te ha dado un morreo un puerco-espín de tanto frote, y preguntándote cuando ha venido Picasso a terminar el trabajo sin que te dieras cuenta.
Otra cosa es cuando se supone que dejar la ropita preparada la noche anterior te ahorra tiempo al día siguiente, pero resulta que por la noche tienes cuerpo de faldita y blusa y por la mañana se te han pasado las ganas y ya no sabes qué ponerte. Después de estar un rato pensando y al final vestirte con lo de siempre, como vayas justa de tiempo, de propina te cae una mancha de maquillaje corrector en el pantalón y tienes que cambiarte de nuevo. Increible, vamos. A veces, sales echa un cromo.
Es que me pasa de todo justo cuando menos tiempo tengo: He salido de la casa con el bolso, el chaquetón y las zapatillas y darme cuenta en el ascensor.
El otro día me quedé sin mi amado café, que para mí es una necesidad equiparable a hacer pipí recién levantada, porque alguien que yo me sé, echó un sobrecito de sal en el azucarero por equivocación. Qué mal trago, madre mía, nunca mejor dicho.
Te encuentras al vecino que mas habla, el ascensor se ha estropeado, no encuentras las llaves, no das con la pareja del calcetín (ya sabéis), te llama Jazztel,... cuidado aquí, que yo creo que los operadores de telefonía tienen escondidas cámaras en la mirilla de la puerta para llamarte justo cuando vas a salir. Es más, si vas a salir y te llaman por teléfono, ya te digo yo que NO LO COJAS, con toda la confianza del mundo, que te aseguro que es cualquiera de ellos.
En fin, un centenar de imprevistos que, por ir a la bulla, te hacen no dar pie con bola y llegar a la oficina como si vinieras de correr la maratón de Nueva York. Hasta te alegras de cruzar la puerta y sentarte en el escritorio, que ya es decir.
El pobre perro, cuando lo bajo por las mañanas no me habla, pero me mira como diciendo "tía, ¿dónde está el fuego?". Que tu meas sentada, pero yo tengo que pararme al menos para hacerlo".
Bueno, señor@s os deseo un fin de semana relajado, que el lunes vienen las prisas de nuevo.
¡Besitos y feliz vida!
Me voy volando que ya llego tarde!!
...que tengo prisa.
Da igual los años de experiencia que te avalen haciendo exactamente lo mismo tooooodas las mañanas en deprimente rutina, que cuando tienes prisa..., no te sale nada a derechas.
Hablo de las mañanas porque es cuando siempre voy con bullas, aunque me levante con mas tiempo, yo no se cómo me las apaño que al final salgo igual que las balas de casa. (Un aplauso y un par de velas blancas por las SKECHERS que salvan mis pies en las maratones matutinas)
Yo tengo que sentarme a maquillarme con un espejito que me compré por AMAZON y que se abre con dos puertecitas, tiene luces como si fuera un mini-camerino y lleva incorporado en cada puerta un espejo de aumento, porque aunque el oftalmólogo que me vió y que ni siquiera me echó las gotas esas que se echan, me dijo "amablemente" que no tenía nada en la vista y que me comprara unas gafas de farmacia..., a mi me cuesta ver bien y necesito refuerzos quiera él o no reconocerlo.
Ea, continúa con la labor sin poder dejar de llorar, a ver si eres capaz.
Por supuesto es inevitable que se te escogorcie la caja de los polvos compactos y se haga "polvo". Recogerlo del suelo "corriendo" es MISION IMPOSIBLE.
El perfilador labial es otro reto si vas a 100 por hora. A los varones les informo, porque nosotras lo sabemos mas que de sobra, que los labios serán dos, pero realmente se dividen en cuatro. Arriba, abajo, izquierda y derecha y os aseguro que como no vayas a lo que tienes que ir, cada lado sale por donde quiere y al final no hay forma de cuadrarlo y terminas con ellos que parece que te ha dado un morreo un puerco-espín de tanto frote, y preguntándote cuando ha venido Picasso a terminar el trabajo sin que te dieras cuenta.
Otra cosa es cuando se supone que dejar la ropita preparada la noche anterior te ahorra tiempo al día siguiente, pero resulta que por la noche tienes cuerpo de faldita y blusa y por la mañana se te han pasado las ganas y ya no sabes qué ponerte. Después de estar un rato pensando y al final vestirte con lo de siempre, como vayas justa de tiempo, de propina te cae una mancha de maquillaje corrector en el pantalón y tienes que cambiarte de nuevo. Increible, vamos. A veces, sales echa un cromo.
Es que me pasa de todo justo cuando menos tiempo tengo: He salido de la casa con el bolso, el chaquetón y las zapatillas y darme cuenta en el ascensor.
El otro día me quedé sin mi amado café, que para mí es una necesidad equiparable a hacer pipí recién levantada, porque alguien que yo me sé, echó un sobrecito de sal en el azucarero por equivocación. Qué mal trago, madre mía, nunca mejor dicho.
Te encuentras al vecino que mas habla, el ascensor se ha estropeado, no encuentras las llaves, no das con la pareja del calcetín (ya sabéis), te llama Jazztel,... cuidado aquí, que yo creo que los operadores de telefonía tienen escondidas cámaras en la mirilla de la puerta para llamarte justo cuando vas a salir. Es más, si vas a salir y te llaman por teléfono, ya te digo yo que NO LO COJAS, con toda la confianza del mundo, que te aseguro que es cualquiera de ellos.
En fin, un centenar de imprevistos que, por ir a la bulla, te hacen no dar pie con bola y llegar a la oficina como si vinieras de correr la maratón de Nueva York. Hasta te alegras de cruzar la puerta y sentarte en el escritorio, que ya es decir.
El pobre perro, cuando lo bajo por las mañanas no me habla, pero me mira como diciendo "tía, ¿dónde está el fuego?". Que tu meas sentada, pero yo tengo que pararme al menos para hacerlo".
Bueno, señor@s os deseo un fin de semana relajado, que el lunes vienen las prisas de nuevo.
¡Besitos y feliz vida!
Me voy volando que ya llego tarde!!







