DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...
CAPITULO XXXVIII
CAPITULO XXXVIII
22 de abril
CUANDO TE CAGA LA PALOMA...
Quien me conoce sabe que soy amante de los animales, los adoro, a excepción de los insectos, que no soporto. Bueno las abejas (abejas, no avispas) y las mariquitas me encantan, la verdad.
La terraza de casa lleva años recibiendo la visita de una pareja de palomas a las que les ha gustado tanto el alojamiento que con el tiempo se van cambiando por otras nuevas (se ve que el pico a pico funciona tan bien entre ellas, como con nosotros el boca a boca en la venta de la Thermomix, por decir algo) y a mi, por otro lado, me resultan tan monas...
Hace 3 años, descubrimos un par de huevos en una maceta que al ver solos, sin vigilancia ni paloma a la vista, quitamos de allí.
El año pasado idem de lo mismo.
Y éste, nuevamente nos encontramos uno, que hasta tuve yo en el bolsillo de la bata para darle calor en un ataque maternal que se me despertó de pronto y que me duró 5 minutos por miedo a que se rompiera y me pusiera perdida.
Como me resultaba tan "cosita" lo volví a dejar en la maceta. Al día siguiente habían ya dos. ¡¡¡Ayyyyyyy, que monos, y resulta que la paloma está viniendo a empollarlos y mira, se turna con su pareja!!!
Tengo que aclarar que lo que vino a partir de ahí es para decir : "es que eres muuuuuuuuuuuuuy tonta". Podéis decirlo, en serio.
Desde ese día, cerramos las cortinas que separan el salón de la terraza y nos sumergimos en las tinieblas para no asustar a la pareja que tanta ilusión parecía poner en sus futuros retoños y por los que no dábamos un duro, mas que nada por el meneo que anteriormente, como dije, ya le había pegado yo a uno de ellos.
A los 18 días mas o menos nacieron los palomitos, incluido el del bolsillo (casi lloramos de la emoción) y de paso, ya que nos habíamos asomado sin saber la buena nueva, aprovechamos que las palomas padres se asustaron para, en cero coma, regar las macetas que se nos estaban secando por falta de agua.
Este miércoles pasado, un nuevo matrimonio, que deben ser primos de las que ya habitan, nos premiaron con dos puestas mas. Aquí han empezado las peleas entre nosotros, que tiene mandanga la cosa, discutir por cuatro emplumados que no nos tocan nada. Unos que quite los huevos que me veo en nada con un palomar y yo que: "ay, que pena que en el interior de los huevos ya hay palomitas y no quiero matarlas" (todo eso sin olvidar que tengo cuarenta y tantos y no es normal tanto pavo en lo alto). En definitiva, que para evitar una crisis familiar, no tuve mas remedio que salir y robar los dos huevos. Valiente PASCUA, literalmente.
No veas el drama, me iba a dar un jamacuco. Tuve que hacer de tripas corazón y meterlos en una bolsita. De los huevos ya se deshizo mi padre que cogió la bolsa y se la llevó a la calle porque yo no era capaz. No quiero saber nada mas. ¡Qué mala por favor!.
En definitiva esta Semana Santa he interrumpido un embarazo y he traumatizado a los otros dos jóvenes pollos que estaban mirándome con cara de espanto, eso sin contar con el drama de esa madre que, al volver, no daba con sus huevos.
Y toda esta aventura, sin olvidar que hemos estado, sin ver la luz del día en el salón desde finales de febrero hasta el sábado 20 de abril. (Para darnos de hostias a ver si espabilamos, vamos).
Por culpa de la aspiración de ser criadores de palomas casi nos convertimos en los Cullen, pero menos guapos.
Quien me conoce sabe que soy amante de los animales, los adoro, a excepción de los insectos, que no soporto. Bueno las abejas (abejas, no avispas) y las mariquitas me encantan, la verdad.
La terraza de casa lleva años recibiendo la visita de una pareja de palomas a las que les ha gustado tanto el alojamiento que con el tiempo se van cambiando por otras nuevas (se ve que el pico a pico funciona tan bien entre ellas, como con nosotros el boca a boca en la venta de la Thermomix, por decir algo) y a mi, por otro lado, me resultan tan monas...
Hace 3 años, descubrimos un par de huevos en una maceta que al ver solos, sin vigilancia ni paloma a la vista, quitamos de allí.
El año pasado idem de lo mismo.
Y éste, nuevamente nos encontramos uno, que hasta tuve yo en el bolsillo de la bata para darle calor en un ataque maternal que se me despertó de pronto y que me duró 5 minutos por miedo a que se rompiera y me pusiera perdida.
Como me resultaba tan "cosita" lo volví a dejar en la maceta. Al día siguiente habían ya dos. ¡¡¡Ayyyyyyy, que monos, y resulta que la paloma está viniendo a empollarlos y mira, se turna con su pareja!!!
Tengo que aclarar que lo que vino a partir de ahí es para decir : "es que eres muuuuuuuuuuuuuy tonta". Podéis decirlo, en serio.
Desde ese día, cerramos las cortinas que separan el salón de la terraza y nos sumergimos en las tinieblas para no asustar a la pareja que tanta ilusión parecía poner en sus futuros retoños y por los que no dábamos un duro, mas que nada por el meneo que anteriormente, como dije, ya le había pegado yo a uno de ellos.
A los 18 días mas o menos nacieron los palomitos, incluido el del bolsillo (casi lloramos de la emoción) y de paso, ya que nos habíamos asomado sin saber la buena nueva, aprovechamos que las palomas padres se asustaron para, en cero coma, regar las macetas que se nos estaban secando por falta de agua.
Este miércoles pasado, un nuevo matrimonio, que deben ser primos de las que ya habitan, nos premiaron con dos puestas mas. Aquí han empezado las peleas entre nosotros, que tiene mandanga la cosa, discutir por cuatro emplumados que no nos tocan nada. Unos que quite los huevos que me veo en nada con un palomar y yo que: "ay, que pena que en el interior de los huevos ya hay palomitas y no quiero matarlas" (todo eso sin olvidar que tengo cuarenta y tantos y no es normal tanto pavo en lo alto). En definitiva, que para evitar una crisis familiar, no tuve mas remedio que salir y robar los dos huevos. Valiente PASCUA, literalmente.
No veas el drama, me iba a dar un jamacuco. Tuve que hacer de tripas corazón y meterlos en una bolsita. De los huevos ya se deshizo mi padre que cogió la bolsa y se la llevó a la calle porque yo no era capaz. No quiero saber nada mas. ¡Qué mala por favor!.
En definitiva esta Semana Santa he interrumpido un embarazo y he traumatizado a los otros dos jóvenes pollos que estaban mirándome con cara de espanto, eso sin contar con el drama de esa madre que, al volver, no daba con sus huevos.
Y toda esta aventura, sin olvidar que hemos estado, sin ver la luz del día en el salón desde finales de febrero hasta el sábado 20 de abril. (Para darnos de hostias a ver si espabilamos, vamos).
Por culpa de la aspiración de ser criadores de palomas casi nos convertimos en los Cullen, pero menos guapos.
Y ese día, los palomos hicieron su primer vuelo y salimos disparadas a la terraza como si hubiera fuego dentro de la casa.
Una cosa es verlo desde el otro lado de la cristalera y otra sentirlo, y no os hacéis una idea... jamás imaginé que la descendencia de la representación del espíritu santo en la tierra fuera tan cochina. Ahora entiendo que los camareros de los bares no las puedan ni ver.
Qué asquerosidad de terraza, nos faltó llorar; pero aún teníamos los santos reaños de seguir pensando "qué monas, ya se han hecho mayores y se han ido a ver mundo".
Si, si, la madre que las parió. Aún no habíamos terminado de limpiar y allí estaban de nuevo los hermanos y encima no se asustan claro, es su casa, han nacido ahí y no conocen sitio mejor y mas seguro que ese.
Y mi madre y yo, fregona y estropajo en mano :"¡Ay, mira que lindas, no nos tienen miedo! Somos como sus padres."
Y allí que pasaron la noche de nuevo con la vivienda reluciente como para comer sopa en ella.
¡No se puede ser mas gilipichi!!!!!
A la mañana siguiente y después de volllllver a limpiar y encontrarnos de buenas a primeras con 5 aves mas, que igual habían venido de visita a ver a las otras, hemos decidido que mejor vamos a dedicarnos a vender galletas o algo así en lugar de hacernos criadores de palomas, porque si hasta los de JUEGO DE TRONOS envían los WhatsApps con cuervos en vez de con las susodichas, por algo será, ¿no?.
Eso sí, en mi afán de encontrar algo para evitar que vuelvan, ahora tengo la terraza que parece una discoteca. He colgado en la barandilla y hasta en el gancho del toldo, toda la colección de DVD's de películas infantiles que pirateé para mis sobrinos cuando eran pequeños. Sólo faltan los Bee Gees cantando Stayin' Alive mientras Travolta se pega un meneo al son.
Si ya lo dice el refrán: "cría cuervos y te sacarán los ojos" pero, "cría palomas y te comerá la mierda".
Yo ya he cumplido con la naturaleza y he ayudado a crear vida o, al menos, a respetar el tiempo para ello.
Está Daenerys de la tormenta, madre de Dragones por un lado y yo, "Señora de la palomas" por otro.
Pero ahora, eso del cucu-rru-cucu paloma se acabó y a otra cosa mariposa, que esto no compensa.
Por cierto, estoy recogiendo firmas para habilitar mas parques para palomas en beneficio del bien común de todas las terrazas del mundo.
Besos, señoras y feliz semana!!

























