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lunes, 22 de abril de 2019

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...


CAPITULO XXXVIII

22 de abril

CUANDO TE CAGA LA PALOMA...


Quien me conoce sabe que soy amante de los animales, los adoro, a excepción de los insectos, que no soporto. Bueno las abejas (abejas, no avispas)  y las mariquitas me encantan, la verdad. 

La terraza de casa lleva años recibiendo la visita de una pareja de palomas a las que les ha gustado tanto el alojamiento que con el tiempo se van cambiando por otras nuevas (se ve que el pico a pico funciona tan bien entre ellas, como con nosotros el boca a boca en la venta de la Thermomix, por decir algo) y a mi, por otro lado, me resultan tan monas...

Hace 3 años, descubrimos un par de huevos en una maceta que al ver solos, sin vigilancia ni paloma a la vista, quitamos de allí. 
El año pasado idem de lo mismo. 
Y éste, nuevamente nos encontramos uno, que hasta tuve yo en el bolsillo de la bata para darle calor en un ataque maternal que se me despertó de pronto y que me duró 5 minutos por miedo a que se rompiera y me pusiera perdida. 
Como me resultaba tan "cosita" lo volví a dejar en la maceta. Al día siguiente habían ya dos. ¡¡¡Ayyyyyyy, que monos, y resulta que la paloma está viniendo a empollarlos y mira, se turna con su pareja!!!
Tengo que aclarar que lo que vino a partir de ahí es para decir : "es que eres muuuuuuuuuuuuuy tonta". Podéis decirlo, en serio.



Desde ese día, cerramos las cortinas que separan el salón de la terraza y nos sumergimos en las tinieblas para no asustar a la pareja que tanta ilusión parecía poner en sus futuros retoños y por los que no dábamos un duro, mas que nada por el meneo que anteriormente, como dije, ya le había pegado yo a uno de ellos.
A los 18 días mas o menos nacieron los palomitos, incluido el del bolsillo (casi lloramos de la emoción) y de paso, ya que nos habíamos asomado sin saber la buena nueva, aprovechamos que las palomas padres se asustaron para, en cero coma, regar las macetas que se nos estaban secando por falta de agua. 



Este miércoles pasado, un nuevo matrimonio, que deben ser primos de las que ya habitan, nos premiaron con dos puestas mas. Aquí han empezado las peleas entre nosotros, que tiene mandanga la cosa, discutir por cuatro emplumados que no nos tocan nada. Unos que quite los huevos que me veo en nada con un palomar y yo que: "ay, que pena que en el interior de los huevos ya hay palomitas y no quiero matarlas" (todo eso sin olvidar que tengo cuarenta y tantos y no es normal tanto pavo en lo alto). En definitiva, que para evitar una crisis familiar, no tuve mas remedio que salir y robar los dos huevos. Valiente PASCUA, literalmente. 



No veas el drama, me iba a dar un jamacuco. Tuve que hacer de tripas corazón y meterlos en una bolsita. De los huevos ya se deshizo mi padre que cogió la bolsa y se la llevó a la calle porque yo no era capaz. No quiero saber nada mas. ¡Qué mala por favor!. 
En definitiva esta Semana Santa he interrumpido un embarazo y he traumatizado a los otros dos jóvenes pollos que estaban mirándome con cara de espanto, eso sin contar con el drama de esa madre que, al volver, no daba con sus huevos.


Y toda esta aventura, sin olvidar que hemos estado, sin ver la luz del día en el salón desde finales de febrero hasta el sábado 20 de abril. (Para darnos de hostias a ver si espabilamos, vamos).
Por culpa de la aspiración de ser criadores de palomas casi nos convertimos en los Cullen, pero menos guapos.
  

Y ese día, los palomos hicieron su primer vuelo y salimos disparadas a la terraza como si hubiera fuego dentro de la casa. 
Una cosa es verlo desde el otro lado de la cristalera y otra sentirlo, y no os hacéis una idea... jamás imaginé que la descendencia de la representación del espíritu santo en la tierra fuera tan cochina. Ahora entiendo que los camareros de los bares no las puedan ni ver.
Qué asquerosidad de terraza, nos faltó llorar; pero aún teníamos los santos reaños de seguir pensando "qué monas, ya se han hecho mayores y se han ido a ver mundo". 
Si, si, la madre que las parió. Aún no habíamos terminado de limpiar y allí estaban de nuevo los hermanos y encima no se asustan claro, es su casa, han nacido ahí y no conocen sitio mejor y mas seguro que ese. 
Y mi madre y yo, fregona y estropajo en mano :"¡Ay, mira que lindas, no nos tienen miedo! Somos como sus padres."
Y allí que pasaron la noche de nuevo con la vivienda reluciente como para comer sopa en ella. 
¡No se puede ser mas gilipichi!!!!!


A la mañana siguiente y después de volllllver a limpiar y encontrarnos de buenas a primeras con 5 aves mas, que igual habían venido de visita a ver a las otras, hemos decidido que mejor vamos a dedicarnos a vender galletas o algo así en lugar de hacernos criadores de palomas, porque si hasta los de JUEGO DE TRONOS envían los WhatsApps con cuervos en vez de con las susodichas, por algo será, ¿no?.

Eso sí, en mi afán de encontrar algo para evitar que vuelvan, ahora tengo la terraza que parece una discoteca. He colgado en la barandilla y hasta en el gancho del toldo, toda la colección de DVD's de películas infantiles que pirateé para mis sobrinos cuando eran pequeños. Sólo faltan los Bee Gees cantando Stayin' Alive mientras Travolta se pega un meneo al son. 


Si ya lo dice el refrán: "cría cuervos y te sacarán los ojos" pero, "cría palomas y te comerá la mierda".
Yo ya he cumplido con la naturaleza y he ayudado a crear vida o, al menos,  a respetar el tiempo para ello. 
Está Daenerys de la tormenta, madre de Dragones por un lado y yo, "Señora de la palomas" por otro.

Pero ahora, eso del cucu-rru-cucu paloma  se acabó y a otra cosa mariposa, que esto no compensa. 
Por cierto, estoy recogiendo firmas para habilitar mas parques para palomas en beneficio del bien común de todas las terrazas del mundo.

Besos, señoras y feliz semana!!





jueves, 11 de abril de 2019

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...


CAPITULO XXXVII

11 de abril

¿ANGEL O DEMONIO?


Siempre he tratado de ser correcta y hacer lo justo en cada momento, pero mentalmente, mi imaginación es libre, todo lo libre que quiere para pensar barbaridades de todo tipo. A ella podrán quitarle la vida, pero jamas le quitarán...¡la libertad!!  Es lo que hay.



Ayer, sin ir mas lejos, de camino a casa de "T" para ir al gimnasio, me acercaba de frente a un hombre que llevaba una bandeja de dulces que tenía que pesar lo suyo por el tamaño. Lejos de idear mentalmente alguna solución para el transporte manual de dichos paquetes sin dañar el contenido, ¿qué imagina mi cabecita cabrona?..., empujarle la mano hacia arriba cuando me cruce con él,  justo para que el paquete impacte en su cara. Ea, paparreta de pasteles.


Os juro que no lo hice, ni lo haré, of course, pero ¿cómo controlo el libre pensamiento?. ¡NO PUEDO!

Otra cosa que últimamente me apetece hacer es un deporte que quisiera llevar a la sede del COI por si me lo aceptan en los juegos olímpicos. Y es... EL LANZAMIENTO DE PATINETE. 
Cuando voy por la acera andando y veo un patinete en mitad de la misma, en lugar de apartarlo a un lado, me dan ganas de lanzarlo (literalmente) al espacio. 
El otro día, viniendo de las compras con mi madre, tuve que soltar las bolsas para apartar el cacharrito. Ella se pensaba que me iba a subir en él, qué arte tiene. Pues os digo que tuvo un 99% de posibilidades de haber salido disparado hacia el exterior sideral si no es porque me dí un golpe en la espinilla al cogerlo. Amablemente lo apoyé en un arbolito que se ofreció a albergarlo. 
A éste respecto tengo un nuevo ídolo: el italiano de la cafetería de abajo, que por cierto me caía muy mal y ya no, el otro día cogió cinco que tenía aparcados en la puerta del negocio y los lanzó, tal cual, junto a los bidones de basura. A partir del día siguiente los aparcan justo ahí.
Y mi mente cuando ve uno en medio sólo piensa: "Lanzamiento de martillo, lanzamiento de martillo"



Algo que siempre, siempre mi mente me ordena, y no la dejo obviamente, es salir corriendo con las bolsas de alguien cuando te has ofrecido a llevárselas, y ver la cara que se le queda cuando se piensa que se las estás robando. 
Soy peor que la bruja de Blancanieves, lo sé.

Mi mala conciencia quiere estrellar los platos cuando los estoy secando. Tiene que estar guay reventarlos contra el suelo y descargar mala vibra por un tubo y también me ordena saltar sobre los charcos y mojar a todo el que esté a unos dos metros a la redonda. 



A veces me pregunto qué pasaría si llamara a un número de teléfono desconocido a eso de las cuatro de la mañana para preguntar la hora.

Meter el dedo en una tarta sin empezar y arrastrarlo llevándome con él todo lo que pueda abarcar. 

Tirarme un pedo en el ascensor y cerrar la puerta. ¡Qué asco, por Dios! Doy fe, de que mas de una vez me lo he comido de algún incívico y es realmente horrible. 

El demonio que vive sobre uno de mis hombros me incita a robarle la piruleta a alguien que se la esté comiendo, llamar "niñato" a quien me llama "señora", pincharle el globo a un niño pequeño y lo que es peor... a uno grande también, que trae peores consecuencias. ¡Soy un monstruo!



Escupir el bocado de algo que no me gusta cuando estoy comiendo en lugar de tragármelo si masticar, y si es posible espurrearlo en el plato, mejor. 

Llevar un guante de goma en el bolso y pillar al guarro que deja la súper caca de su perro en el centro de la acera, coger dicha mierda y darle una palmada en la espalda haciendo que le confundo con alguien que conozco. ¡Hola, Antonio!, Uy, perdón, creí que era otra persona.
¡Hala, a tomar por saco, so cochino!.


Pero no hago nada de estas ni otras muchas cosas que mi imaginación se empeña una y otra, y otra vez en que lleve a cabo, porque creo que soy una buena chica, o al menos lo pretendo. 
Me aguanto al igual que todos vosotros, que se que también tenéis una parte de demonio mental (y no me digais que no, mentirosill@s) que compensa al ángel del otro lado. 
Lo que cada uno piensa en su subconsciente, es lo único que está por encima de cánones, leyes, vergüenzas, protocolos y todo lo que sea lo que se debe o no se debe hacer, y menos mal que nos queda eso, que si no... 



En fín, perdón si con mis malas acciones mentales ofendí a alguien en esta lectura, pero por lo que a mi respecta..., me he quedado en la gloria.  

Besitos señor@s y sed felices.


viernes, 5 de abril de 2019

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...


CAPITULO XXXVI

5 de abril

LA LIBRE ENTRADA AL CAJÓN DE LOS CALCETINES.


A ver querid@s, tengo 2 sobrinos, de 16 y 12 años respectivamente: chico y chica cuyos cuerpos pasan el 50 % del tiempo en casa; y digo cuerpos porque las cabezas, realmente no se dónde las suelen dejar. 

Al estar tanto tiempo juntos disfrutamos de mil y un encantos comunitarios y, entre otros, llega un momento en que flípas al descubrir cómo tu ropa puede llegar a estirarse tanto como para vestir a tres personas a la vez cuando, la mayoría de las veces que he abierto el armario durante mis cuarenta y tantos, siempre he dicho: "Puff, si es que no tengo nada que ponerme".



Llega la noche y se quedan a dormir o se van a dormir a otra casa. ¡Guay! pero..., "Tita, se me ha olvidado coger el pijama. Déjame algo.". Bendito sea Decathlon con sus pantalones pitillos de punto, sus camisetas básicas y sus calcetines Artengo que lo mismo valen para un roto que para un descosido, pero... (segundo "pero") yo no me tiro a ningún empleado de allí que me tenga abastecida de todo ésto a tutiplén. Así que, haciendo referencia nuevamente a sus malas cabezas, por no devolver dichas prendas, yo cada vez tengo menos pantalones, menos camisetas y ¡un sólo calcetín! de los últimos 5 pares. No dos, que al menos hagan un par, no. ¡Uno! que si ahora mismo me pongo a buscarlo, seguro que no lo encuentro tampoco. Así que entre los que se come la lavadora, los que se caen al tenderlos y los que se llevan los niños, estoy deseando que lleguen las sandalias de verano para tomarme un respiro con lo que ya me está suponiendo "el trauma de los calcetines".



Estos dos sobris míos, están en una edad y vivimos con unas modas en que todo nos sirve a todos. Con deciros que el otro día me puse yo una sudadera de la niña...
Esta mañana, que pronosticaba lluvia y bajada de temperatura, me voy a poner las botas y me he tenido que calzar unos calcetines rosas, porque los negros..., no existen ya en mi cajón. Voy a coger el Columbia, y no lo encuentro por ningún sitio. Dentro del armario, en la silla de la salita, en la bolsa del gym, en la percha tras la puerta del baño, en el salón... Dios, he perdido la chaqueta de plumas. Aclaro que todo esto con el tiempo ya en el trasero para entrar a trabajar y para no perder la costumbre, claro. 
¡Bombilla!, teléfono y llamada: 
- ¡Nene! ("nene" es mi hermano), pregúntale a los niños si han cogido mi Columbia. 
- Nooo!, lo cogí yo creyendo que era de la niña y está en mi casa, que se me ha olvidado llevártelo, perdón. 

¡ERAMOS POCOS Y PARIÓ LA ABUELA!



A ver, llevo dos días poniéndome el rebecón de lana, ¿lleva el plumas ya tres allí y nadie ha caído en traerlo? Me he tenido que venir con la cazadora de cuero, bueno cuero no, jajajajajajajaja, de plástico y mas falsa que el moreno de Leticia Sabater, y que, además no me quita el frío. Pero claro, la culpa no es de los demás que se llevan las cosas y no las traen en su momento. La culpa es mía porque el otro chaquetón que tengo, es negro y en el último lavado salió manchado de jabón (que es otro misterio que jamás entenderé), y aún no lo he vuelto a enjuagar y ademas el tiempo no es que ayude mucho, porque pellizones mas gordos tengo, pero no está el clima como para tanto. ¡Perdón, oh señor, por mi mala cabeza!



Yo siempre he sido del club del dos. Es decir, siempre que compraba algo, echaba dos de todo. Luego me hice del tres, pero últimamente estoy pensando en comprar las cosas al por mayor, porque no doy a bastos con tanto viaje al Decathlon de las narices y ya hasta pienso que deben creer que entro a robar con la excusa de comprar los puñeteros calcetines, entre otras cosas. 

¡Hasta el perro se cree con derecho sobre mi ropa! Da igual que la doble y la deje en una esquinita de la cama. A la primera que me despisto, me lo encuentro tumbado sobre un jersey o un pijama hecho un higo. No sé cómo se las apaña. Estoy loca por pillarlo un día con las patas en la masa mientras deshace mi ropa y se acurruca encima, el tío. El día menos pensado se la pone, que me lo estoy viendo venir.


Y he de decir que, aunque tengas que ir con calcetines rosas o con uno de cada color bajo las botas (en este último caso a mi, personalmente, me encanta llevar uno de cada, pero eso no quita que me guste saber que en el cajón están sus respectivas parejas) en el fondo, es maravilloso tener en casa a la familia poniendo patas arriba tu vida, cambiando tus planes, y desordenando tu armario, porque "la familia" es lo realmente importarte; es lo único de este mundo que no tiene precio y que vale oro, y no puede cambiarse por nada... .


Así que os deseo, y creo que es un bonito deseo que, al igual que yo, nunca os falte a quién llamar para preguntar si ha visto tus bragas con el osito de cristalitos que imita al de Tous, que qué han hecho con los leggins negros del gimnasio o dónde han puesto las zapatillas de casa que no han vuelto a su sitio en el zapatero y que de pronto aparecen porque alguien casi se mata al tropezarse con una. Eso, y que siempre tengáis un par de calcetines bajo la manga.


Besos, señor@s y feliz vida!.