Translate

lunes, 28 de mayo de 2018



DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...

Capítulo VII

28 de mayo de 2018

LA MALDICIÓN DE MI OLFATO 

Es la cruz que llevo a cuestas. Lo que para algunos sería una bendición, a mi me supone un gran problema.

Podría decirse que mi sensibilidad olfativa es extrema para lo bueno y... para lo malo. Y qué mal se pasa cuando es en el segundo caso, os lo aseguro.

Para los que son tan expresivos como yo, saben que el gesto de tu cara, por mucho que quieras disimularlo, va irremediablemente acorde a tus pensamientos y, en mi caso debo incluir, también a mi olfato. Mi cara se transforma tanto si huelo algo maravilloso como cuando huelo algo pestoso.
A ver, hay olores que matan y a mi tratan de matarme al día un buen montón de veces.
Si, vale,  ¿soy demasiado gruñona, delicada, protestona?. Pues aquí en cuestión, si.    

¿Cómo encuentro el modo de explicar exactamente mi reacción a los olores? Viene a ser como la que tienen los bebés cuando les das algo rico que no han comido nunca o cuando, por el contrario, les das a chupar un limón.


Ea, pues mas o  menos.

Al principio trataba de asociar, aunque esté muy mal y debo reconocerlo (no soy perfecta, qué queréis que os diga), a las personas por su forma de vestir. No siempre funciona y además es clasista. 
Me he cruzado con  trajes de chaqueta que al levantar los brazos, el alerón te da en toda la cara como si te hubieran echado spray de pimienta en los ojos. Así que esa técnica hay que descartarla. "Perdóname universo. Trato de rectificar mis malas actitudes."    

Lo mejor es BLOQUEAR, bloquear la napia cuando crees que puedes estar en peligro olfativo (el día menos pensado me asfixio al hacer eso) y tratar de ver venir lo que te puede dar una sorpresita o lo que no, dependiendo de donde estés. Por ejemplo:

En el autobús : el autobús es un riesgo, sobre todo a medio día por aproximarnos un poco en el reloj. Por la mañana temprano SE SUPONE que el personal va limpio, o medio limpio, o un poco limpio, o deberían, pero a eso de las dos y media, en primavera-verano, en regiones de calor como la nuestra... ¡ay, mamá!.
Ese autobús cargadito de gente sudorosa, algo inevitable cuando hace calor..., esas señoras que vienen del mercado con el pescado en las bolsas rezumando aroma a nuestra amiga, esa que viene todos los meses a vernos...
Esa testosterona sobaquina de sudores candentes... 
Todo juntito es la bomba de Hiroshima para mi nariz.


Otro sitio a evitar, si eres de napia delicada, es el de la mesa que siempre hay junto al aseo en las cafeterías o restaurantes. Por favor, ¿a quién le gusta comer con aroma a desechos humanos, con lo puerquitos que somos en los aseos públicos? y además ¡todo el mundo se olvida de cerrar la puerta al salir!. Bien lejitos de esa mesa, please.


El camión de la basura: esto ya es pura lógica. Es como eso que dicen de que, cuando escupas en un barco (que por otro lado no entiendo por qué habríamos de hacerlo), lo hagas siempre a favor del viento para que no te caiga en la cara. ¡Qué bonito!. Pues si el camión de la basura está cerca, tú haz lo propio por la cuenta que te trae. 

Como contrapunto, es increíble pasar, por ejemplo, por una perfumería y que todos esos maravillosos aromas te embriaguen entrando por tus fosas nasales, recorriendo todos los poros de tu piel.
Pasar junto a un churri y que se te caigan las bragas, con perdón, al sentir lo bien que huele. Extasis nasal, lo llamo yo.
En serio, si esa persona no oliese, ni bien, ni mal, nada de nada..., yo creo que no la vería. Igual pasaría por mi lado y lo haría inadvertida.


El olor de la comida, sobre todo cuando tienes hambre. Dios bendito. Podría ahogarme con mi propia saliva cuando estoy canina y paso por un restaurante y huele a recién cocinado. 
No tanto si pasas por la zona de la cocina y huele a fritanga, eso no.

Hay un olor especial que, personalmente me transporta a mi infancia: el olor a mantecados y dulces navideños. ¡Uff!
 
Si, los olores te llevan a momentos anteriores, despiertan tus recuerdos y te traen de nuevo a personas odiadas o queridas, épocas que fueron divinas o no tanto.

Nunca he estado mas de acuerdo en relación al tema de los horóscopos y todo ese tinglado como cuando descubrí que mi horóscopo chino es: el perro. Ding, ding, ding, ding. premio!!!!!


Siiiiiiiiii, soy un perro (y a veces un poco perra, también). Sólo me falta hacer pipí en la calle. Quién me conoce sabe cuándo algo está tocando mis narices y me preguntan : ¿qué hueles?. Me tienen de avanzadilla para ir preparados a lo que se puedan encontrar. 

- ¡Algo se está quemando! 
- ¡Cierra la puerta del baño! 
- ¡Tía, ¿qué colonia es esa?! 
- ¡Ostras!, creo que me acabo de enamorar
- Dios, me acaban de poner rubia  
- El deporte será muy sano, pero...

Y así constantemente. Con todo. Olfateando el día entero cual perrillo. Y quien me acompaña en ese momento lo nota corriendo por que las aletas de la nariz se me mueven. Si, si, soy rara, muy rara. Es lo que hay.



El problema no es de los demás: quien se lave poco, o quién tenga el sudor fuerte (qué culpa tendrá esa pobre persona), todo lo que en definitiva tenga olor no es problema propio de ello. ES MIO. Claro, porque Dios no me dio tetas grandes, me dio olfato agudo. Y doy gracias a que el poder olfativo no vaya en relación al tamaño de la nariz por que si no...


¡Nos vemos lectoras y si no, nos OLEMOS!






lunes, 21 de mayo de 2018

Diario de las no señoras que...

Capítulo VI

21 de mayo de 2018

BENDITOS "MALDITOS MOSQUITOS"...


...que no me dejan vivir. ¿Alguien tiene pajolera idea de qué misión tienen en este mundo estos insectos?, porque a mi, aparte de hacerme la vida imposible..., no me sirven para nada mas. Bueno, si, para ponerte un ojo a la virulé justo antes de una cita importante o para crear dinosaurios a partir del ADN que sé encuentra en la sangre absorbida de los mosquitos fosilizados en la roca de las montañas de algún lugar. 


¿Sabíais que el mosquito del que se supone que sacan el ADN en Parque Jurásico para crear los dinosaurios es la única especie que existe que no chupa sangre?. Anda que también se informaron al hacer la peli.  

Tengo una raqueta eléctrica, que ya la quisiera Nadal.  Se la compré a Li, que me hace la manicura estupendamente, y que mata a los mosquitos pasándolos a la brasa. Joder qué gusto. Hasta el olorcillo a frito es placentero y es que no puedo con ellos, en serio. 

Por estas fechas, ya voy por la casa que parezco un legionario, porque se me plantan casi siempre en él techo que, gracias a Dios es blanco y los veo de momento, pero estar todo el día andando y mirando para arriba consigo dos cosas: una, que voy chocando con quien se me ponga por delante y dos, el dolor de cuello que me entra. 

Lo mío es compulsivo y automático. 


Cuando estoy acostada y me pasa volando por la oreja, salto de la cama que parece que tengo un muelle en el trasero. Luz, raqueta y a pasar el radar. Ya me tengo que poner gafas para ver de cerca, pero en el tema mosquitos, mis ojos se ponen modo lupa, y ni gafas, ni nada. Veo divinamente. 
Lo que hace la necesidad, caray. 

Esto, cuando te pasa en finde, pues mira, te toca las narices, pero bueno no hay que madrugar. Ahora, cuando te ocurre en diario te cagas en todo lo que se menea. Si te acuestas como yo, entre la una o una y media de la madrugada y a las dos y cuarto el maldito mosquito te está dando tras tras por detrás... uffffffffffffff. ¿A las seis y media hay que saltar de la cama y ya lo estoy haciendo yo a estas horas?. “Dita sea el queso de bola”. Así no hay quien descanse. Y cuanto menos tiempo me queda de sueño, mas tardo en encontrarlo. Será que los nervios me nublan la vista. 


Y si no picaran, ¿a mi qué me va a molestar el bicho éste?. Pero, porras, pican y la picadura pica mucho y a mas que te rascas, mas te pica. 
Hay que echarse amoniaco para calmar el picor. Una gotita y soplas.  ¡Claro!, a las tres de la mañana no hay nada mejor que hacerte friegas de amoniaco. Bah, mejor lo respiro y a ver qué pasa, total ya puestos...

Son las hembras las que pican, ¿sabeis? Para que veáis que buenas somos. Supongo que de ahí viene lo de "Si, si muy buena, pero menuda mosquita muerta...."


He leído que uno de los remedios para ahuyentarlos, o mejor dicho, evitar que se te acerquen es (redoble de tambor aquí, por favor, por que esto os va a encantar). ¡¡¡¡EL CHOCOLATE!!!!. Oleeeeeeeeeeee, a partir de ahora, atracón de chocolate y sin limpiaros los morros, a la cama, porque a los mosquitos ¡les repele el olor del chocolate!, los confunde, como a Dinio la noche.

Otro remedio es el frío. Ellos no ven muy bien, ¿vale?, por lo que sé, se orientan por el calor y por el dióxido de carbono que exhalamos. Pero yo paso de pasar frío si o si.

Así que : 

1 - "Jartarse" de chocolate sin miedo - Si de todas formas se te va a hinchar algo, elige si quieres que sea el ojo con la picadura del mosquito o la barriga comiendo chocolate. Yo prefiero la segunda opción, claramente, aunque luego tenga que duplicar la sesión de abdominales, pero comer choco sin culpa y echándosela a la mosquita muerta..., eso no tiene precio.



2 - Ponerte para dormir una mascarilla para meterte en la cama, igual que hacen los chinos para ir por la calle aunque, a mi parecer..., eso de asfixiarme con mi propio dióxido de carbono, no me suena muy bien. 
En ese caso prefiero hacer lo mismo de siempre: echar un duelo a muerte: medio litro de insecticida en el dormitorio y a ver quién aguanta mas.


El mosquito es el causante de más muertes por año que cualquier otro animal. La causa de esto es su ayuda a expandir enfermedades como la malaria, la fiebre del dengue, la fiebre amarilla o la encefalitis. Un sólo mosquito infectado con malaria puede transmitir la enfermedad a más de 100 personas ¡y de eso se muere la peña!, ¿eh?. Así que yo prefiero meter en mi cuarto a un "tigre salvaje" que a un mosquito, ciertamente.


Y como se suele decir: buenas noches y que no os piquen los mosquitos...



domingo, 13 de mayo de 2018

Diario de las no señoras que...

Capítulo V

14 de mayo de 2018

EL VIETNAMITA QUE VIVE EN MI ARMARIO

Una vez oí a mi madre decirle a mi hermano que a ver si ordenaba su armario porque al abrirlo se había encontrado hasta un vietnamita escondido.

                   

Eso se me quedó grabado para siempre, sobre todo porque debo gustarle mas que él, jajaja,  y ahora vive en el mío y se camufla entre la ropa. 

Si, porque he de reconocer que mi armario sólo está ordenado 2 veces al año, o más bien debería decir 2 días al año. Uno en verano y otro en invierno, punto. Justo el mismo día en que hago el cambio de estación. 

Los otros 363 días, lo que hay cuando abres mi armario, es una masa informe de telas variadas que alojan a un vietnamita ficticio, porque bien podría vivir uno de verdad y pasaría inadvertido. 

El hecho es que, por más que lo intento, no hay forma humana de que jerseys, pantalones, camisetas, chaquetas, abrigos, pijamas, pashminas y mil cosas más, se lleven bien en un espacio tan pequeño. Mi armario es como Gran Hermano pero en versión textil, con la única diferencia de que nadie sabe lo que ocurre ahí dentro. 

Aparte de eso también es el vivo ejemplo de que prendas de diferentes estilos, razas y edades pueden compartir un mismo espacio. (Aprende, mundo). 

Yo no tengo ropa vieja, ni antigua. Yo tengo ropa VINTAGE. Si, la tengo ahí, en el armario por si algún día se vuelve a poner de moda. Que lo hará. No importa que sea 3 tallas menos de lo que ahora visto. Con suerte, cuando vuelva a estilarse, también habré encogido yo y pueda volver a ponerme una 38. Igual me trago un ácaro por accidente al que le encante comer grasa, se reproduzca, y cuando él y su descendencia se hayan jalado algo así como 7 kilos, los cague una noche en el váter de una sola sentada y así por la mañana me calzaran todas las 38 que hace 10 años no me pongo.


Aparte de la ropa VINTAGE, está la ropa que no me volveré a poner jamás en la vida, porque ni los ácaros lo conseguirían. Peeeeeeero yo, que soy muy fan de DIY, sé que alguna década de éstas me haré una mochila con los vaqueros, un cojín con las camisetas, un colchón para el perro con el nórdico que ya no pongo sobre la cama..., si, seguro.


El hecho es que este verano pasado, durante el cambio de armario y haciendo caso a Anne Marie Kombo, decidí que iba a deshacerme de todo lo NO necesario en mi vida (seguimos hablando de ropa).  Como sé que si me lo propongo y no me pongo en el momento, ya no me pongo... llego a la conclusión de que la mejor manera es poner boca abajo el armario (es una forma de hablar, que cualquiera levanta eso) y sacar absolutamente todo, y cuando digo todo es todo, y echarlo sobre la cama. ¿Por qué?. Pues porque así no tengo mas remedio que dejarlo listo para la hora de dormir, porque a ver dónde duermo si no. (Como si no tuviera sofá). 

NO-LO-HAGAIS, que os sirva de experiencia mi error. Aún tengo pesadillas con aquel día y ha pasado casi un año. 
Se supone que debajo de aquella montaña enorme de ropa había una cama y bajo aquel césped de tela, un suelo. Oh, querida Daenerys, que faltita me habrías hecho para poner orden en ese caos y a la porra con todo. ¡Dracarys!


Pero, ¿de verdad había salido todo eso de un mueble tan pequeño?. Lo mío es arte, os lo juro, no encuentro otra explicación a que tanto volumen cupiera allí. Eso, o mi armario envasa al vacío, una de dos. 

Al principio, cargada de optimismo, comienzo a seleccionar sólo lo que suelo ponerme habitualmente. ¿Einnnn?, ¡¡todo eso coge en una maleta!! Luego lo que sólo me pongo en ocasiones especiales que se resume en que "ES para ocasiones especiales pero que NUNCA me pongo". Aún así, eso también va aparte. 

Hora de inicio: 10:00
Hora hasta el punto anterior: 17:00 (con el consiguiente receso para almorzar, hacer pis y demás).

Llegada esa hora, a mí ya comienza a dolerme la espalda y con eso los vistazos rápidos al reloj. No, si ya verás que al final me voy a tener que acostar encima de todo esto. (Reitero: como si no tuviera sofá).

Ahora comienza el aumento del estrés y decides que, en definitiva, casi nada de lo que tienes ahí te sirve y no vas a volverlo a usar porque :

1) No te entra
2) No se lleva
3) No es tu estilo
4) Te saca culo
5) Te marca las caderas
6) Se te nota demasiado la tripa
7) La sisa se te clava en el sobaco.
8) o te ¡queda grande!. Si, si, en algún momento de tu vida has estado mas rellena de lo normal y no piensas volver a ese punto. Así que eso es lo primero que ha de salir por la puerta. 
9) Vamos a sumar también unos cuantos bolsos viejos. 

Venga, todo a uno, dos o tres sacos de bolsas de plástico que pesan lo mas grande una vez llenos.

La bolsa de ropa que se ha quedado SMALL SIZE, que es la de la ropa buena y nueva, va para las amigas que se la pueden poner. A ver, las amigas tenemos preferencia sobre la ropa que las otras no usamos si ésta es una buena prenda, que narices, algunas hasta con etiqueta y manda huevos, porque eso significa ¡¡que ya me la compré pequeña!!. 

Mirada al rejoj : 23:15 ¡¡¡¡¡¡y ya me quiero acostar porque no puedo con mi vida y la cama sigue igual de llena!!!!!!!. 

¿Sabe alguien los teléfonos de las clínicas de reproducción asistida para venderles la fórmula de la procreación?. Vive en mi armario, en serio..., junto con el puñetero vietnamita que ya podría echarme una manita para ordenar. 

En ese momento, en mi desesperación opté por desechar a lo loco.

                     

Creo que hasta metí cosas que si me ponía, porque ahora las estoy buscando y no las encuentro, pero sin embargo aún hay cosas que no uso. 
Que agobio, ¡por Dios!. 
                
00:57 horas : sin cenar, sin duchar y aún quedan unas cuantas cosas que ya ni se lo que son, porque las miro y no las veo. ¿Y esto dónde lo pongo?.... En la lavadora, a tomar por saco, mañana Dios dirá, que yo ahora voy a desmayarme, literalmente, en mi cama despejada de ropa.


Por la mañana abro el armario y veo una pequeña maraña de un par de camisetas fuera de temporada..., ¿y esto?.

Esto es que, anoche, en mi delirio y sin saber qué hacer con ellas, las tiré dentro de cualquier forma, lo que significa nuevamente... ¡EL PRINCIPIO DE UN NUEVO FINAL DESASTROSO!.

                 

domingo, 6 de mayo de 2018

Diario de las no señoras que...

Capítulo IV

6 de mayo 2018

DE LAS SEÑORAS REALES CON REVERENCIA INCLUIDA

Si, de la SEÑORA de verdad es de quien escribo hoy.

De aquella que olvidó todo lo que tenía entre manos cuando descubrió que una cosita del tamaño de una nuez crecía en sus entrañas. 

De la que gritando de dolor lloró de alegría al oír como 2,4 kg. lloraban con ella.

De la señora que descubrió que era capaz de sobrevivir a noches de insomnio con sólo un par de horas de siesta.



De aquella que cambió el bolígrafo por el biberón, los libros por los pañales y la moto por el carrito de bebé.  

A la que la sombra de ojos se le convirtió en ojeras y el brillo de sus ojos al sonreír en patitas de gallo.

A aquella que disminuyó las idas al cine para aumentar las del pediatra. 

La que convirtió en estrellas sus pupilas cuando veía actuar a sus luceros en la fiesta del colegio.

La que cambió los tacones por los tenis para llevarte corriendo a las actividades extraescolares aún con las manos mojadas y la cocina empantanada. 
Quiero hablar de la que en vez de en el gym echó sus músculos cargando mochilas para el cole y sombrillas, sillas y macutos con bocadillos, bebidas, mudas y cremas de protección 50 a la playa  volviendo con todo eso y 3 kilos de arena de propina para la casa. 

De la que se quedaba, se queda y se quedará despierta cuando sales, no para ver si vuelves borrach@, si no para saber... que vuelves.

La que estando enferma sigue adelante, aún sin poder tirar de su cuerpo, por que atendiéndote a ti se siente mejor que tomando 30 aspirinas.

La que es feliz comiendo la pechuga en vez de el muslo del pollo o las colitas de los boquerones por que sabe que tienes el mismo gusto que ella y lo saborea mejor cuando te lo comes tú. 

La que alimenta a sus nietos obligándoles a comer potajes en contra de sus infantiles voluntades por que “deben comer un plato en condiciones para crecer como Dios manda”.

La que levantaba una ceja con cada novio que conoció marcándole por siempre arruguitas en la frente. 

La señora que celebra cada triunfo tuyo como si no hubiera un mañana y te levanta en cada caída diciéndote que "Roma no se hizo en dos días y tú vas a conseguirlo".



La que te dice que le traigas “aquello que está guardado allí, debajo de lo otro” y como tú no das, ella va y lo encuentra. 

La que fue tu “mayor enemiga” hasta los 18 y se convirtió en tu mejor amiga hasta ahora. La que siempre será tu cómplice. 


La que ve Juan y medio por que le gusta enterarse de lo mal que lo han pasado los invitados a lo largo de su vida y que ahora empiezan a ser felices por fin, y se emociona.

La que se siente bonita cuando le das tu visto bueno a su nuevo vestido y sale a bailar sólo por que tu la convences.



La que ya dice tantas veces “ve con cuidado, hij@“, como escucha “ve con ojo, mamá”.

Aquella que se tropieza en la calle y no te comenta nada para que no le “regañes” por que no va pendiente del suelo, 

La que te saca una lágrima cuando estás sentada a su vera y mirándola de reojo piensas..., ¿dónde dejaste todas las inquietudes y sueños que tenías cuando tenías mi edad? y que si se lo preguntaras te diría: mis inquietudes se convirtieron en sueños y los sueños se convirtieron en ti el día que naciste”



Hoy, esta SEÑORA, te hace sentir impotente por que quieres bajarle la luna y no puedes. Por que quieres que una estrella lleve su nombre y quieres que le hagan un homenaje en la tele para que todo el mundo sepa que tú madre es la SEÑORA más maravillosa del mundo y se lo merece todo. 

Todas esas SEÑORAS merecen un monumento en lo mas alto.

Por eso hoy, quiero que todos recuerden que las SEÑORAS reales existen de verdad, y yo, cuando decida dejar de ser una “+40 con poca vergüenza”, quiero ser como mi SEÑORA, quiero ser como mi MADRE, por que es mi SUPER WOMAN particular. Por que puede con todo y por que estoy super orgullosa de ella, tanto como ella lo está de mi (aún sin merecerlo yo). 



Que ya lo decía aquella frase... “que madre no hay más que una....  “