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lunes, 24 de diciembre de 2018

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...

CAPITULO XXIX

24 de Diciembre

VOLVIENDO A TIERRA EN 3, 2, 1...

Eso es todo amigos!

Se acabó. Volvemos al curro con la misma cara de imbéciles, haciendo ejercicios mentales para ajustar los pagos y agradeciendo, por supuesto, tener lo que no podemos comprar con dinero. 
Un año más: no nos ha tocado la lotería de Navidad.
  

Y no es que toque lo más grande del mundo, porque no es así. Más toca en la primitiva, euromillones y demás , aunque tampoco pillemos cacho y, sin embargo, gastamos más dinero en la de Diciembre que en ninguna otra. Será por eso del espíritu Navideño, que todo se magnifica.

Este año me lo he tragado enterito. Hasta he visto cómo volcaban las bolitas en los bombos. 4 horas de culo en el sofá porque SABIA que me iba a tocar: ¡que me he tirado prácticamente toda la semana anterior cantando el gordo con el número que habíamos comprado para enfocar!, porque me han dicho que si enfocas algo que quieres y lo visualizas de verdad..., al final lo consigues. En el curro ya me hacían hasta los coros y en la calle sólo me faltaba ir con la botella de champán mojando al personal gritando “¡me ha tocado, me ha tocadoooooo!” En casa ya habían asumido que íbamos a ser los afortunados con tanto cante. Vamos, que los niños de San Ildefonso son unos aficionados al lado mio. Hasta he corregido este año a más de uno por no dar el tono correcto de los “millllllll eurooooooooss!
Lo que no me dijeron es cuánto tiempo hace falta estar cantando el gordito de Navidad para que salga el tuyo, porque por lo demás, lo hice todo. 

Yo quería quitar la hipoteca y hacer unos repartos que tengo en mente, que hay que compartir (porque este gordo no te quita de trabajar, que si no también lo habría pedido).
Conforme iba avanzando el sorteo, me conformaba con que tocara para hacer unos arreglitos urgentes en casa.
Más tarde con que cayera, aunque fuera lo justo, para compensar los gastos de los Reyes.
Finalmente, sólo pedía que me tocara la canasta que se sorteaba en la cafetería donde desayuno todas las mañanas. 
Total que con tanto enfocar, se ve que la suerte se ha liado y no me ha dado ni un euro. Vamos, que no he sacado ni para comprar un billete para el sorteo del Niño, que compraré de todas formas, claro, por si toca.

Es cierto, muy, muy cierto, que la verdadera suerte es con la que vivimos a diario y que no reconocemos como tal. No es nuevo si os digo que: estar sanos es un verdadero primer premio, que no es lo mismo ver el sorteo de Navidad desde el sofalito de casa, que hacerlo desde la camita de un hospital. O verlo junto a tus seres queridos en vez de irremediablemente sólo. No es lo mismo lamentar que no te ha tocado para saldar la hipoteca de tu casa, que no tener un techo donde alojarte o un trabajo para seguir pagándola. 

Que no sabemos la suerte que tenemos, aunque queramos más. O si, creo que si lo sabemos, pero la costumbre de tener siempre casi todas estas cosas nos hace apreciarlas menos, hasta que nos falta alguna, claro... o hasta que llega el 22 de Diciembre, que es el día en el que la realidad nos dice, después de habernos caído de culo nuevamente sobre ella, que no tenemos motivos para lamentarnos. 

Así que felicidades a todos los premiados con el sorteo, ENHORABUENA a toooooodos los afortunados que tenemos lo que no se compra con dinero y a quien tenga el gordo en casa..., ponedlo a dieta que, a la larga, eso trae muchos problemas de salud. 


Por cierto..., ya estoy cantando el premio del año que viene, para hacerlo con suficiente tiempo. 

Besos señor@s Y FELIZ NAVIDAD! (Con mis mejores deseos)

lunes, 3 de diciembre de 2018

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...

CAPITULO XXVIII

3 de Diciembre

LOS LUNARES DEL BIG BEN

Tengo que decir que, de toda la publicidad que existe en televisión, no he encontrado ninguna mas veraz que la de la lotería. Eso de : "Si me tocara..., PFFFF", es tan real como la vida misma. Yo soy una experta en "PFFFFFS".


¿Qué haría?, muchas cosas, pero sobre todo, ponerle un traje de lunares al Big Ben. Me encantaría pasar allí, al menos, un año. Conocer Londres en todas sus estaciones. Si, Londres es mi destino ideal. Mi lugar de origen de otra vida anterior.


Mucha gente me dice que después de dos meses estaría deseando volver y ver el sol. Que sepáis que en Londres también sale, yo lo he visto, os lo prometo. 
No creo que la falta de sol y calor diario sea un problema para mí. Quienes me leen, ya se habrán dado cuenta que Lorenzo y yo no es que seamos íntimos amigos.
Dicen que llegaría un momento en el que me hartaría de lluvia. No sé porqué me iba a hundir la lluvia...., llevo cuarenta y tantos años aguantando el calor que aborrezco y mirádme, aquí sigo.



Caminar por Londres..., impregnarme de su idioma, que me encanta... si, porque el anglosajón me pone, es lo que hay. Y los hombres ingleses..., también, a quién voy a engañar. Pero, claro, tiene que venir todo en el mismo pack. Todo donde tiene que estar, en el sitio que le corresponde para que mantenga su encanto. ¡Que siiii! ¿Os imaginais a un tipo con bombin (que por cierto, nunca he visto a uno) en el Caribe?. Pues eso.

Hemos vuelto esta semana después de 9 londinenses días maravillosos, emocionalmente inolvidables pero, físicamente: agotadores. 
Primero está el avión, que es lo mas. Siempre temes que hayan renovado la distribución del interior y toque sentarse unos encima de otros de lo estrecho que es el espacio entre los sillones laterales por un lado y el respaldo de delante por otro. Como no pongan un airbag ahí, el día menos pensado nos dejamos los cuernos enfrente en un estornudo.



Lo segundo y mas importante para mi es el alojamiento y, o aprovechas los dos primeros días, que es cuando tienes buena cara para hacerte las fotos, o te olvidas de sacar algunas dignas a partir del tercero; sobre todo si la habitación tiene una horrible cama que te impide descansar, y ojo, esto es como una lotería: tu reservas, pero que te toque o no, ya es cuestión de suerte, y como te caiga una mala..., llega un momento en que ya no sabes de qué postura ponerte para pillar el sueño que nunca llega.



Le doy muchos puntos negativos a la falta de descanso, que es el único inconveniente que puedes encontrar y que te fastidia un viaje, pero forma parte del mimo así que... ajo, agua y bolsas en los ojos en casi todas las fotos, que en lugar de que te siente bien el destino, parece que te han caído encima ocho años de golpe.

A ver, yo voy a Londres y la sensación que tengo es la misma que se tiene cuando regresas a tu país después de una larga ausencia. Es como decir, ¡Ey, ya he vuelto!. Es como si hubiera vivido allí siempre. No me cuesta adaptarme a sus costumbres, ni a su clima, ni a sus horarios... Igual fui uno de los perros de la reina Isabel en otra vida, a saber; aunque esos no creo que estén muy habituados a pasear por sus calles.



Es mi tercer viaje a tierras británicas y no me canso, pero quienes me acompañan, (porque quieren, que yo no les obligo, ¿eh?), ya se cansan. Mi madre y mi cuñada, con quienes viajé esta vez y cuya aventura no olvidaré gracias a ellas, quieren cambiar destino para la próxima. Así será, si Dios quiere. 


Imagino que todos tenemos nuestro lugar ideal, nuestro pequeño rincón en el que sentimos que encajamos a la perfección. Si encontráis el vuestro, disfrutadlo siempre que podáis, a la primera de cambio. 
No me refiero al hogar, cuidado. Mi hogar es mi familia, sin duda, y a la vista está que no cambiaría eso por todos los Londres del mundo. Me refiero al lugar en el que no sientas que te han metido en una discoteca de veinteañeros bailando reggaeton y te preguntes: ¿qué carajos hago yo aquí.?.



Disfrutad, viajad y ved lugares si podéis. Conoced otras culturas, idiomas y personas. Y si alguno se siente desubicado en su lugar de orígen, igual es que no es ese su sitio y averigua que es otro totalmente distinto. Chic@s, estamos hartos de verlo por "Españoles por el mundo", ¿no?.


Besos, señor@s