DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...
CAPITULO XXIX
24 de Diciembre
VOLVIENDO A TIERRA EN 3, 2, 1...
Eso es todo amigos!
Se acabó. Volvemos al curro con la misma cara de imbéciles, haciendo ejercicios mentales para ajustar los pagos y agradeciendo, por supuesto, tener lo que no podemos comprar con dinero.
Un año más: no nos ha tocado la lotería de Navidad.
Y no es que toque lo más grande del mundo, porque no es así. Más toca en la primitiva, euromillones y demás , aunque tampoco pillemos cacho y, sin embargo, gastamos más dinero en la de Diciembre que en ninguna otra. Será por eso del espíritu Navideño, que todo se magnifica.
Este año me lo he tragado enterito. Hasta he visto cómo volcaban las bolitas en los bombos. 4 horas de culo en el sofá porque SABIA que me iba a tocar: ¡que me he tirado prácticamente toda la semana anterior cantando el gordo con el número que habíamos comprado para enfocar!, porque me han dicho que si enfocas algo que quieres y lo visualizas de verdad..., al final lo consigues. En el curro ya me hacían hasta los coros y en la calle sólo me faltaba ir con la botella de champán mojando al personal gritando “¡me ha tocado, me ha tocadoooooo!” En casa ya habían asumido que íbamos a ser los afortunados con tanto cante. Vamos, que los niños de San Ildefonso son unos aficionados al lado mio. Hasta he corregido este año a más de uno por no dar el tono correcto de los “millllllll eurooooooooss!
Lo que no me dijeron es cuánto tiempo hace falta estar cantando el gordito de Navidad para que salga el tuyo, porque por lo demás, lo hice todo.
Yo quería quitar la hipoteca y hacer unos repartos que tengo en mente, que hay que compartir (porque este gordo no te quita de trabajar, que si no también lo habría pedido).
Conforme iba avanzando el sorteo, me conformaba con que tocara para hacer unos arreglitos urgentes en casa.
Más tarde con que cayera, aunque fuera lo justo, para compensar los gastos de los Reyes.
Finalmente, sólo pedía que me tocara la canasta que se sorteaba en la cafetería donde desayuno todas las mañanas.
Total que con tanto enfocar, se ve que la suerte se ha liado y no me ha dado ni un euro. Vamos, que no he sacado ni para comprar un billete para el sorteo del Niño, que compraré de todas formas, claro, por si toca.
Es cierto, muy, muy cierto, que la verdadera suerte es con la que vivimos a diario y que no reconocemos como tal. No es nuevo si os digo que: estar sanos es un verdadero primer premio, que no es lo mismo ver el sorteo de Navidad desde el sofalito de casa, que hacerlo desde la camita de un hospital. O verlo junto a tus seres queridos en vez de irremediablemente sólo. No es lo mismo lamentar que no te ha tocado para saldar la hipoteca de tu casa, que no tener un techo donde alojarte o un trabajo para seguir pagándola.
Que no sabemos la suerte que tenemos, aunque queramos más. O si, creo que si lo sabemos, pero la costumbre de tener siempre casi todas estas cosas nos hace apreciarlas menos, hasta que nos falta alguna, claro... o hasta que llega el 22 de Diciembre, que es el día en el que la realidad nos dice, después de habernos caído de culo nuevamente sobre ella, que no tenemos motivos para lamentarnos.
Así que felicidades a todos los premiados con el sorteo, ENHORABUENA a toooooodos los afortunados que tenemos lo que no se compra con dinero y a quien tenga el gordo en casa..., ponedlo a dieta que, a la larga, eso trae muchos problemas de salud.
Por cierto..., ya estoy cantando el premio del año que viene, para hacerlo con suficiente tiempo.
Besos señor@s Y FELIZ NAVIDAD! (Con mis mejores deseos)


















