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domingo, 29 de abril de 2018


Diario de las no señoras que...

Capítulo III

30 de Abril

DE LAS BBC Y OTRAS CELEBRACIONES

Con muy mala leche... crónica de boda.

¿Me pasa sólo a mi o hay alguien mas a quien le tiembla el ojo cuando escucha : el 12 de junio (esa fecha como cualquier otra) se casa... ?
Y entonces comienzas un mantra justo antes de que termine la frase: por favor, que no me inviten, por favor, que no me inviten... - ...y nos han invitado. 
Yupiiiiiiiii!!!!!!!!

                       

Ay, porfa, pero ¿por qué piensan que quiero ir?. ¿Hola?, ¿en que momento he dado señales?.  Que esto no es como abrazar a un amigo que está loco por ti y decirle inocentemente en un arrebato “Ay que te quiero, leches” y él se lo toma como que estás enamoradísima. Es normal que el pobre se confunda. Ha malinterpretado las señales. Pero si yo quisiera ir a tu boda te habría dicho unas cien veces aquello de: oye, a ver cuando te casas, que tengo ganas de comer tarta o, ¿ cuándo nos vamos de boda?, que de una sale otra... Pero no, yo no he dicho nada de eso. ¿Qué te he hecho yo?!

Entonces te da el arrebato (qué de nada sirve, pero te ayuda a desahogarte durante un par de minutos):
- Pues yo no voy!
- Mujer, cómo no vas a ir si es tú hermana, o tu mejor amiga, o la hija del primo de mi mejor amigo, que este es un compromiso, que tenemos que ir....
-  Pero vamos a ver, ¿tu te crees que los novios van a pasar lista?!

Los novios te invitan por que no tienen mas remedio. Porque si invitan a su familia y conocidos y tu eres amiga de la novia del cuñado de uno de ellos, ¿ cómo no van a invitarte a ti?, no te vayas a molestar...
Esa sería la frase : nene, si invitamos a Edu, tenemos que invitar a María.
Coñe, pues no invites a Edu y no tendrás que invitar a María, ¿no?

                

Ains, pues te ves de nuevo buscando el puñetero vestido, del que no quiero volver a hablar, y unos zapatos que te destrozan los pies, y un bolsito pequeño a juego; ¡CUIDADO!, pequeño pero en el que entre el móvil, la barra de labios, unas medias de repuesto, las llaves de la casa, un par de tiritas porque los “papes” nuevos te van a hacer rozadura en el talón o en el dedo meñique del pie... NO-hay-bolsitos-pequeños-en-el-que-entren-todas-esas-cosas-necesarias, no perdáis el tiempo buscándolo. ¡OLVIDADLO!. Aguantaros con las ampollas, la carrera en las medias, el móvil en la guantera del coche (con suerte quien tenga que llamarte también estará en la boda, que te busque si quiere decirte algo) y deja dentro sólo la barra de labios y las llaves, para mantenerte retocadita con la primera y no tener que depender de nadie si tienes que salir por patas con las segundas. El resto no es que sobre, es que no cabe.

Luego, claro, como tu llevas coche, la mayoría de las veces tienes que recoger a alguien que no, porque verás, el sitio no es muy grande y el aparcamiento es una puñeta y cuántos menos coches vayamos, mucho mejor. 
-¿Y por que no nos vamos nosotros con ellos?
-Einnn..., no mejor que no, que éstos son de los que se quedan hasta el final y yo prefiero no depender de nadie para la vuelta.

Ahí, pinchamos, porque no caemos que a ellos, si los llevamos, también los tenemos que traer y luego te da fatiga cortarles el rollo si te quieres volver antes y acabas volviendo a las tantas jurando y perjurando que será la última boda la que vayas.

Y un jamón con chorreras.

La misa o el oficio civil. Uff, no sé cómo describir ese dejavú. Te ves una tras otra, exactamente igual. Cuando te pones de pie: derechita, tan mona, con esos taconazos. Cuando estás sentada: tiesa como si te hubieran metido una escoba por el culo para que el vestido no se arrugue demasiado, claro. Hay que lucirlo en ese momento. Luego, en el convite que se desplanche lo que quiera, pero antes, nanai.
Como quieran hablar los amigos y familiares durante la celebración y no tengas dónde sentarte..., busca urgente una pared dónde al menos apoyarte, que eso va para largo. Los invitados, nos reímos al principio con los chistes de siempre, pero luego nos dedicamos a estudiar el vestuario ajeno, porque nos aburrimos y porque mola más.
Si es que no somos tan distintos, todos hemos hecho las mismas cosas, mas o menos, cuando éramos niños, cuando éramos estudiantes, vecinos, compañeros, ex novios..., ¿por qué ese afán de repetirlo en toooodas las bodas? Los que conocemos a los novios ya lo sabemos y a los que van de acompañantes sin saber nada de ellos, no les importa un pimiento, sinceramente.

              

Una vez terminada la celebración, hay que empujarse como en las rebajas para dar dos besos a los novios y felicitarlos y de paso quitarle el maquillaje a la novia, ya que estamos. Total, si ya no los vamos a volver a ver hasta dentro de una hora que es cuando habrán terminado de hacerse todas la fotos del mundo para el reportaje con el que luego nos bombardearan en las visitas de los próximos tres meses.

El convite. No hay que comer mucho durante el día para que cuando llegue el convite puedas degustarlo como si te fuera la vida en ello. No voy a extenderme demasiado ahí, porque todos sabemos en qué consiste : surtido variado de bocaditos fríos y calientes (de un tiempo a esta parte están muy de moda las mini croquetas, los crujientes de morcilla, las bolitas de patata y chorizo...), rueda de ibéricos, crema de espárragos o langosta, pastel de merluza con salsa de puerros o escalopines de ternera al Oporto con pastel de patata y la tarta nupcial. Vino Blanco, vino tinto, champán para brindar por los novios y con suerte barra libre para que te multen a la vuelta.

Luego viene cuando la novia reparte el alfiler. Uy, que viene, que viene. Yo no quiero alfiler, ¿eh?. A mi me dejáis tranquila... Pero nooo, que va. Alfiler al canto, boca abajo y poco pinchado, para que se caiga y te salga novio pronto.
Que mala baba, hija mía. Clava ahí, hombre ya, aunque me lo hinques en el pecho, pero que no se suelte por lo que más quieras, que cuando yo quiera novio ya me encargaré de conseguirlo sin ayuda. Ya sé que es una superstición, tradición o lo que quieras, pero por si acaso..., pínchalo bien, mujer.

                  

El baile es lo mejor. Porque ahí es cuando decides si te rindes definitivamente y te desmelenas quitándote los zapatos y lanzándote a la pista o sigues manteniendo el tipo y no levantas el trasero de la silla hasta que os vayáis mientras ves cómo el típico amigo del novio se marca unos movimientos imposibles de colocarle al ritmo de ninguna canción. Si no has sido lo suficientemente previsora como para llevarte unas manoletinas y dejarlas en la guantera del coche (porque repito que si llevas un mini bolso, ahí no entran)... pues mira, que le den a los tacones y vete a bailar como si fuera el último día de tu vida, porque al final después de aguantar todo lo que has pasado en las ultimas siete horas, eso va a ser lo mejor de todo. 

                        

Y de verdad, no somos SEÑORAS QUE... se vuelven locas por ir a una boda a destriparla, ¿DE QUÉ?, somos jóvenes de +40 que por no ser maleducadas, nos vamos de boda a sufrir y pasarlo lo mejor que podemos, porque al fin y al cabo es uno de los días más importantes de alguien a quien queremos y que nos quiere.

¡VIVAN LOS NOVIOS Y EL IBUPROFENO!












domingo, 22 de abril de 2018



Diario de las No señoras que…

CAPITULO II

17 de Abril

CUANDO SUSTITUYES LOS TACONES… Y MAS, POR OTRAS COSAS.


Que no es que no me guste un modelito ajustado, taconazos de 22 cm e ir maquillada como una puerta…, me flipa!!



Vaaaale, joder, para qué nos vamos a engañar. No, ya no me gusta.
No me gusta andar como un pato desde las alturas, porque ya he terminado de rodillas tantas veces al perder el equilibrio, que ahora voy controlando las juntas de los adoquines del suelo para no pisar en falso.
En la penúltima comida con los compis del curro triunfé (digo la penúltima por que en la última opté por algo más cómodo). Aguanté hasta la noche sin un sólo tropezón. Al llegar a casa y cruzar la puerta del portal, en los pocos metros que distan de la misma hasta el ascensor, se me fue uno de los pies y al suelo de rodillas. Mi hermano, que había salido con nosotros, me dice: ¿qué haces?!.  - Pues nada, nene, que últimamente me ha dado por rezar, no te digo!



No me gusta  plantarme un vestido-morcilla con el que, a excepción de las actrices (y no todas), presentadoras y modelos así como el 2% de algunas de a pie, pareces un morcón y, dependiendo del volumen de cada una, la cosa varía entre la susodicha morcilla, la butifarra, el  chorizo y cualquier cosa que tenga grasa con forma de tubo y que suba el colesterol.

Estos vestidos merecen mención especial. ¿Qué ocurre con ellos?

Yo nunca he sido de ir muy prieta, ni cuando podía, pero hay ocasiones en que no puedes evitarlo y esas son las grandes fiestas como Nochevieja, celebraciones de cumpleaños nocturnas, cuando te interesa alguien y quieres que vea en ti a la mujer más deseable y sexy del mundo…, madre mía.
Ya sé que lo sabéis, pero por si alguien aún no ha tenido la oportunidad, hay que avisar que ¡es horroroso encontrar lencería para un vestido morcilla!.

Olvídate de las bragas que, por supuesto, siempre, siempre se marcan. Opciones: Tanga o nada. Si podéis, hacedlo..., "nada" es la mejor opción pero, llamadme excéntrica, tengo una manía y es que me resulta imposible ir sin mis braguitas. No puedo, de nunca y el tanga,  según sea el vestido…,  también se marca. Y a mí no me gusta que pase eso. Sé que a otras y otros sí, pero a mí no.

Entonces comienza la odisea.  Te recorres todas las tiendas habidas y por haber en busca de las bragas perfectas. Llega un momento en el que tienes tal muestrario que pareces “Er Corthinglé” del mercadillo de los martes y, aun así, sigue sin servirte ninguna para ese estupendísimo vestido que descubres te ha costado ya la mitad de la suma de lo que llevas gastado en todas ellas.

Ahora encuentras todos los trucos del mundo en youtube, pero aunque lo niegue, cuando “podía” ponerme estos vestiditos, no era tan fácil acceder a la información, porque desde que metías la consulta en el buscador hasta que se descargaba la página, la fiesta ya había terminado y el churri al que querías impresionar había encontrado a otra que a su vez había encontrado unas buenas bragas antes que tu. Y os ha pasado a más de una... Y LO SABÉIS.
Así que decides, lúcidamente, encontrar unas medias y prescindir de las bragas. Total, con un salvaslip, hará el mismo efecto protector, ¿no?. Pues no.
Si difícil es encontrar unas bragas para un vestido morcilla, agárrate que vienen curvas buscando las medias. Dos palabras y poco mas que añadir: SE ENROLLAN por la cintura. Da igual cómo sean: de tiro alto, de cintura baja, de esas que sólo te llegan hasta las caderas...SE ENROLLAN y entonces a tu cintura le sale un rulito en todo su contorno que pareces que te han hecho por partes. Te falta colocarte en un escaparate. Pero ademassssssss, si no llevas de las que hablábamos antes de las narices, reza para no tener que ir a hacer pipí, por que no sé si el adhesivo de los salvaslips tiene un sensor para pegarse sólo a la tela de las bragas y al vello cuando por error lo pones del revés pero, al tejido de las medias..., no hay Dios que lo pegue. En cuanto te las bajas, a la primera de cambio, adiós protector. Y la costura de las medias en salva sea la parte..., jode que te cagas.
Vamos que al final te las apañas como puedes y pasas una noche de pena pegándote tirones de un sitio y de otro, perdiéndote toda la diversión.

Por que, como decimos dos de "mis" y yo, debéis saber que esto:




es imposible llevarlo con esto:


 

Que no os vendan la moto.




Me encanta quedar con mi amiga y leer en whatsapp…

YO - Quedamos en plan sport, ¿no?
(ES MI FRASE FAVORITA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS!!!!!!!!) . Yo llevo leggins negros, jersey negro, sobrecamisa blanca y las Adidas.

MI AMIGA  – Jijiji.  Estaba probándome. Vaqueros, camiseta de manga larga y botas x la rodilla . Sport, sport

¡Si es que adoro a mi amiga! (Ella sabe quién es si está leyendo esto)

Entonces, ¿qué pasa?. Pues pasa que no somos SEÑORAS QUE... hayamos cambiado el glamour por las chancletas, ¿DE QUÉ?!!. Somos jóvenes de + 40 que hemos decidido sacrificar el martirio del maniquí viviente para, estando considerablemente monas (que hay que cuidarse siempre), disfrutar de todas las salidas posibles como éstas se merecen. Por que hay que estar pendiente de lo realmente importante y eso, chicas, pasa a vuestro alrededor y con la gente que os completa.
Aparte de eso, quien sea capaz de hacer ambas cosas con naturalidad, tiene mi mas absolutísimo respeto y admiración.

Del maquillaje hablamos otro día que ese también se las trae.

lunes, 16 de abril de 2018

Diario de las No señoras que...

UN SÁBADO SIN PLANES...?

CAPITULO I

16 DE ABRIL DE 2018

Qué grande un sábado sin planes. Sin planes en la calle y con planes en la casa. Si, en casa con dos locas como tú, ansiosas de comerse y beberse el mundo, deseando que se multipliquen las horas por que se convierten en minutos y, en definitiva, dejándose llevar por lo primero que se pase por la cabeza. 
Que luego las expectativas no llegan a tanto, ¿eh? Y no me refiero a las de pasarlo bien, que esas siempre se cumplen, si no a la de 6 botellas de tinto, una de blanco y otra de ginebra cuando, al contar las bajas, llegan a un total de 2 para el botellero del barrio y media de gin en el armario. Las otras 5 se quedan para la próxima que así cogen solera.

Tengo un amigo que dice que siempre que nos reunimos las mujeres,  lo que hacemos es rajar de los hombres (Silencio y sonido de grillos). Pobre mío…, señor, eso a los 43 aproximadamente de media (que es la edad aproximada que me he sacado de la manga)... como que no.  Si, POR SUPUESTO, hablamos de hombres, pero no rajamos de ellos, es más, los tenemos en muy alta estima a todos, sobre todo a los EMPOTRADORES de pelis y series favoritas (referenciando a mi querida LAS CLAVES DE SOL).

¿Qué hacemos cuando nos reunimos entonces?:

• No mirar el reloj.  Eso es muy, muy importante cuando el reloj forma parte constante de tu vida y de todo lo que te rodea. Cuando es lo primero que miras al despertar y lo último al acostarte, sin contar los 20 millones de veces que lo consultas a lo largo del puñetero día.

• Comer sin pensar en las calorías: Por que las calorías, son una imposición de la sociedad que no te deja disfrutar del alimento ni de tu salud mental. Porque la comida no engorda por que tenga calorías, no.  Lo que engorda es la CULPABILIDAD que sientes cuando estás comiendo y ésta se te agarra a las cartucheras que, en vez de para poner dos pistolas,  sólo valen para que los vaqueros no suban hasta la cintura perdida.
Así que lo que comes y bebes con tus amigas en un finde casero no engorda, es más, sabe mucho mejor y te pone más guapa. (MENÚ DE FINDE PARA GUAFRIKAMIGAS más abajo)

• Ver pelis: ¿Cuáles? Pues esas que no ves con tu novio porque una cuarta, quinta o sexta vez ya les cansa y que tampoco es lo mismo si las ves tu sola, si tienes la oportunidad de estarlo, porque lo guay es comentar con tus frikamigas qué escena es la que hay que poner en bucle y ver luego las pelis en V.O, que con las voces reales molan más y se aprende mucho inglés. “Rectify me, please”. 

• El pijama: Este paso es primordial. Nos ponemos el pijama más cómodo y el menos sugerente posible, porque es el único que te permite tirarte en plancha sobre el sofá, subir los pies arriba y despatarrarte a gusto. Porque los saltos de cama y la lencería fina no están hechos para estas reuniones, esos sólo valen para estar de pie o tumbada y sólo duran 2 minutos puestos. 

• Auto convencernos: STOP. En este punto se hace una TESIS sobre el señorío. Sí señor, porque no somos SEÑORAS QUE…, ni queremos serlo. Somos jóvenes que sabemos ser señoras cuando hay que serlo, que es muy distinto. Y los puntos que te delatan como “SEÑORA” para nosotras es “SER JOVENES PRÁCTICAS”. Porque recoger la ropa del tendedero cuando llueve, es de sentido común y por muy joven o mayor que seas a nadie le gusta ponerse la ropa mojada y no me convenzáis de lo contrario, “mecagoento”.

• Dormir: Nada del otro mundo. Acostarte donde te dé la gana, cuando quieras y sobre todo, todo, todo: levantarte cuando te salga del toto y cuando lo hagas, prepararte un café y volver a tirarte al sofá para seguir hablando mientras se planea cuándo repetir. 

Eso es todo. Una reunión loca de locas, que no está más lejos de la locura. Porque, al final, lo más sencillo es lo que más añoramos y disfrutamos cuando tenemos la ocasión. Porque para ser feliz con tus amigas: NETFLIX, HBO, películas de portales piratas, pizza, chuches y alcohol es lo único que se necesita, y si no hay nada de todo eso, sólo con ellas es suficiente porque son geniales y no precisan de aditivos, colorantes, ni conservantes, porque siendo originales en estado puro es como deben ser y es como las quiero. 

Señoras que… ¿de qué?

MENU DE SÁBADO

ALMUERZO
  Ensalada de brotes tiernos con tomatitos cherry tricolor y queso parmesano.
2º  Risotto de setas y parmesano a la cerveza.
* Importante tomar el primer plato después del segundo.* 
3ª Café y chocolate con cookies y caramelo.
Pan y vino: Blancauvas afrutado (blanco, claro).

SOBREMESA
Gin- tonics (con frutos del bosque y mix especial) 
Frutos secos – Estos se mantienen ya para el resto del día en la mesa. 
Patatas fritas 
Más chocolate. 
Todo ello con dos películas. Una en castellano y la otra en V.O. 

CENA
1º Pizza capricciosa: sin anchoas, con tomate natural y extra de queso.
2 º Pizza mexicana: picante y con extra de queso.
*Se puede cambiar el 1º por el 2º y viceversa.*
Vino: Andresito (tinto)
Dos películas más. Una en castellano y la otra en V.O.

Post-cena y post-pelis: Sueño, mucho sueño.


(M.I.S)