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lunes, 18 de marzo de 2019

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...


CAPITULO XXXV

18 de marzo

¡QUÉ MAL ROLLITO, ¿NO?!


No sé a vosotr@s, pero a mí hay un montón de cosas que me producen un mal rollo..., y son cosas normales, no os creáis que me complico mucho.

Por ejemplo, las personas estrábicas me ponen muy nerviosa, porque no saber para dónde están mirando te hace dudar de a dónde tienes que mirar tu. Y luego piensas: ¿me está mirando a mí?, ¿a mis tetas?, ¿a la mesa de al lado?... ¡¿para dónde mira, por Dios?!. La cosa se aclara cuando te enteras de cuál es el ojo bueno, claro, y es cuando comienzas a dominar la situación, pero hasta entonces...
Un beso para todos los estrábicos del mundo.


El graznido de las gaviotas. Esas me dan un mal rollo... Parece cualquier cosa menos un animal. Y encima ya las escuchas a todas horas y no necesariamente en el mar, que es donde tienen su puntito romántico y de comunión con la naturaleza, la paz espiritual y demás. Ahora las oyes, en el centro de la ciudad, por la mañana, tarde, noche y cuando menos te lo esperas, y tras la primera impresión en la que se te ha pasado por la cabeza que: era un niño pequeño gritando, una persona muy mayor gritando, un gato gritando, una loca gritando, ¡yo que sé!, cualquier cosa menos un ave, es cuando descubres que ha sido una gaviotita de las narices.
A veces me imagino huyendo de ellas como lo hacían en  "Los pájaros" de Hitchcock (peliculón), con el problemón de que ahora no hay cabinas de teléfonos donde refugiarse y es justamente el móvil el que se refugia en tu bolso.


La gente cochina y poco cívica que escupe en la calle. A ver, mas que mal rollo, lo que me dá (aparte de mucho asquito) es acojone a caerme, porque resulta que siempre voy a toda leche, que parece que me entreno para marcha deportiva, y si me despisto y piso un gapo, patino. El otro día estuve a punto de matarme, sin ir mas lejos.
Y si hay uno, ten por seguro que hay mas. He decidido que cuando me encuentre a alguien escupiendo, le voy a meter un sobre de ibuprofeno a la fuerza en la boca, con envoltorio y todo. Ya llevo varios en el bolso por si acaso.


Que me pregunte todo el mundo que hace mas de un mes que no me ve, si ya tengo novio. Argggggggg!!!!!!!!!!, no puedo creer que a mis cuarenta y tantos años, el puñetero Déjà vu siga repitiéndose por los siglos de los siglos, Amén.
Os aclaro, queridísimos, por una millonésima vez: esto "mío", es una elección propia. No es que sea "muy exigente", como dicen algunos, ni que "no haya encontrado aún a la persona adecuada", ni que "anda mujer, que todos los hombres no son iguales", etc., etc. Que resulta que HOY POR HOY esto es lo que hay y lo que QUIERO por voluntad mía y de nadie mas. ¿Estamos?. Joé, que mal rollo dais si lo único que os interesa de mi vida es ese aspecto en cuestión.
De este tema hablo otro día, así que no mas preguntas por el momento, gracias.



Me da mal rollo saber que somos tan flojos como para pensar e idear cosas sólo a medias. ¿Sabéis esas bandejitas que tienen los tostadores debajo para recoger las miguitas quemadas del pan?. ¿Alguien tiene idea de por qué hacen la ranura por donde tienen que salir exactamente de la misma altura de la propia bandeja, que vienen a ser unos 3 mm? Yo saco la bandeja vacía porque se me quedan todas las migas atrapadas en la salida donde topan. ¿Es tan difícil darle algo más de altura al deposito y por tanto a la abertura? Es decir, sólo hay de darle mas fondo a la puñetera bandeja para que abarque las sobras quemadas. Pues no y entonces pienso, "carajo, si es que todo lo hacemos medio bien nada mas".
  

Y lo mismo el tostador, como las jarras de cristal de microondas que son cuadradas y que cuando quieres echar el contenido al vaso sale por todos lados menos por el lugar indicado. Pues las siguen haciendo cuadradas. Menos mal que luego alguien pensó a pleno rendimiento y también las hacen redondas. Creo que van a otorgar el premio Nóbel de Física y Química al lumbreras.  

Un mal rollo que no veas el que me dio la semana pasada en el gimnasio cuando al salir de los vestuarios coincidí con una chica en la puerta y fui a dejarla pasar primero y me dice : no, no, pase usted. ¡Eh, guapa, que vamos a hacer la misma clase y, de momento, lo sigo teniendo todo en su sitio! 
¡¡¡¡¡¡¡Perdonaaaaaaa!!!!!!!!


Dice mi amiga, "pobrecita, ha querido ser educada". Ni educación, ni leches que llevo desde entonces con un disgusto en lo alto que no me soporto, y no dejo de darle vueltas a la cabeza pensando si no tendré una imagen distorsionada de mi misma. Porque yo me miro al espejo y veo a una mujer joven. De las que aún se pueden tutear. No lo entiendo. Que voy como alma en pena preguntándole a toda la familia si me ven mayor, por culpa de tanta educación. Y lo digo en serio.
No me araño para arriba no sea que me salgan arrugas, vaya tela.

Me da mucho mal rollo el pan sin gluten, la leche sin lactosa, los pasteles sin azúcar, el gin tonic sin alcohol, que me llevan a preguntar qué coñ... estamos comiendo, y el sexo sin protección que te deja rallad@ un montón de días. 


Puedo seguir y seguir por mucho mas. Obviamente no voy a hacerlo. Quizás en otro capítulo, porque me da mal rollo dejar cerrado a cal y canto un tema. Siempre es bueno tener la excusa perfecta para retomar cualquier cosa y esta, amig@s mí@s, es una de ellas. 

Besos, señor@s. 



viernes, 1 de marzo de 2019

CAPITULO XXXIV

20 de febrero

EL NIÑO GLOBO

El otro día, en el ambulatorio, oí a dos chicas hablar sobre las delicias de estar embarazada y llegué a la conclusión de que somos un puñetero milagro viviente. 

Le preguntas a tu madre: mamá, ¿Tú comías atún, jamón serrano y embutidos cárnicos en general, queso freso, bebías café...? y te contesta, claro. 
¿Perdonaaaaa? O mi madre no me quería o ahora entiendo porqué estoy mas "pa'llá que pa'cá". Bueno, yo y el 99 % de los de mi edad, que poco después comenzaron las tonterías de los embarazos controlados. 
Mi madre no pasó por el ginecólogo hasta los ¡5 meses de embarazo!. ¡Será loca!. Y cuenta la leyenda que hace muuuuuuuuchos años las mujeres tenían incluso a los hijos en el suelo de la cocina. Las oyes decir encima: A mi se me escurrió el quinto mientras fregaba los platos. Vamos, que fue romper aguas y salirse solo.
¡PARA HABERNOS MATADO!




Y entonces me pregunto: ¿Qué ha ido fallando con el paso de las décadas?. Si, fallando, porque ahora y según mi humilde opinión, o vamos demasiado pasados en tonterías o somos puñeteros héroes si pudimos superar todos esos riesgos extremos.
¿Será que ahora comemos de todo a diferencia de la gente de antaño?. Ahora comemos sushi que antes no se comía, o si se comía no era sushi sino pescado crudo y punto. Sólo te dejan comerlo si (y aquí va la pregunta que deberías hacerle al camarero japonés antes de pedir): "Disculpe : ¿el pescado ha sido congelado a -20º durante 24-48 horas? Y te va a contestar sin pensar : "Si, si". 

¡Pues claro!, y si le preguntas si tiene junto a las salsas la fórmula secreta de la eterna juventud te va a responder lo mismo. Es japonés, dice a todo que si. 
En teoría todos los restaurantes deberían hacerlo por ley, pero ¿te vas a fiar al 100%? Pues mejor no lo comes y punto. 
Descartado!

Ahora tomamos jamón serrano y moluscos y antes..., antes también, no me jodas. Eso sí, el jamón serrano se tomaba casi siempre y solamente en épocas navideñas, cumpleaños y celebraciones dignas de mención como bodas, bautizos y comuniones, claro. Ahora lo comemos todos los días y a todas horas. ¡Ni siquiera verduras crudas fuera de casa!!!
Descartado! 

No puedes comer nada que lleve o haya sido cocinado con huevos crudos como: mahonesa, revueltos o tortillas poco hechas, ni postres en los que haya intervenido dicho alimento.
Descartado!
Hay que evitar las bebidas estimulantes: café, té, infusiones, bebidas energéticas y refrescos. Del alcohol ni hablamos, es lo único que veo lógico.
Así que agüita.
Vamos, que te levantas por la noche con hambre, abres el frigorífico y ¿qué comes?


Total, que entre unas cosas y otras, están los pediatras petados de pacientes porque tenemos hijos que no tienen defensas y siempre están malitos porque no se refuerzan hasta que entran a la guardería y cogen todos los virus del mundo para inmunizarse. Que mas o menos el primer año de curso, entre ausencias por enfermedad, apenas la pisan y ¿por qué?. Porque sus madres, prácticamente se han alimentado de complementos vitamínicos como ácido fólico y demás, y de aire durante el embarazo. 
Y digo yo, que si a consecuencia de eso, lo que tenemos son puñeteros niños globo frágiles a mas no poder, mas nos valdría llevarlos a una gasolinera a inflarlos de vez en cuando en lugar de visitar tanto el médico, pobres críos.


En fin, que de algo hermoso como puede ser el período de gestación, los embarazos al final se están convirtiendo en una dieta estricta en la que encima engordas y que, en vez de estar pendiente del pequeño de tu vientre, estás dedicada en cuerpo y mente a preguntarte constantemente si lo que estás comiendo o bebiendo puede causar daños irreparables al feto.



Me quito el sombrero ante las madres que por encima de todas estas chorradas tuvieron hijos sanos-resanos y sobrevivieron a ello. 
La información sanitaria está genial, pero creo que tanta, tanta, a veces no nos hace demasiado favor y aún así entramos por dónde nos digan porque si "es por el bien de tu hijo", hacemos lo que haga falta. ¿O no? 

Me piro, besos, señor@s