Translate

lunes, 27 de agosto de 2018

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...

CAPITULO XX

27 de Agosto

AQUELLA QUE NO FUÍ

Cuando somos pequeños todo el mundo nos pregunta: "¿qué quieres ser de mayor?". Pero cuando somos mayores pocas veces oyes: "¿qué querías ser de pequeño?" o, en todo caso y mas correctamente la pregunta sería: "¿ahora qué habrías querido ser?". Yo creo, mas que nada, que no se hace para evitar hundirle la moral al personal porque, que levante la mano quién realmente se dedica a lo que hoy en día le hubiera gustado hacer en la vida. 


A ver, yo de pequeña quería ser simplemente una niña, jugar, cantar, bailar con mi padre en el salón de la casa... yo no pensaba en quién quería ser de mayor. Posiblemente y dependiendo del día, la película o la canción que hubiera visto o escuchado en ese momento, habría contestado que actriz, cantante, policía o superhéroe (no me da la gana decir "superheroína" por que no me gusta la palabra y porque yo no tengo complejos feministas, ya lo he dicho varias veces). 


Cuando me tocó elegir, en la edad del pavo, ni con media torta (porque los 15 años de antes, no eran los de ahora y antes con 15 estabas cuajada), decidí que lo que quería hacer el resto de mi vida era estar sentada frente a un escritorio. 
Debería estar prohibido tener que elegir tan pronto cuando en lo único que puedes pensar en ese momento es en Luis Miguel, los chicos, las amigas, ir a la moda, que tu madre no se entere que fumas, terminar el insti y crecer rápido.


Ahora sé que habría querido ser bibliotecaria. psicóloga, estudiar muchos idiomas (que siempre se me dieron bien) y sino, artista, claro.


Sin embargo, la culpa de seguir sentada en un escritorio y no haber hecho lo anterior mencionado viviendo de ello, es el ser TAN RESPONSABLE como para comprarte una vivienda en cuanto tienes un sueldo fijo. Entonces es cuando te atan a la pata de la mesa y el miedo a no poder hacer frente al pago de la hipoteca te impide arriesgar, cumplir tus sueños. Por ahí se empieza. Luego queremos mas y mas y nos pasamos la vida trabajando para responder ante todo ello.


En fin, de alguna manera espontánea si que he ido cumpliendo mis anhelos. 
No hice la carrera de psicología, pero siempre he sido confidente y consejera de mis amig@s. Eso no se estudia, se lleva dentro.


Tampoco me convertí en bibliotecaria, pero tener la nariz dentro de los libros desde que tengo uso de razón y en cualquier ocasión que el tiempo libre me lo permite, me satisface plenamente. 
Los idiomas me siguen gustando y hago lo que puedo para mejorarlos. 
Escribo y actúo lo justo para sentirme realizada y soy uno de los varios héroes que tienen mis sobrinos, ¿quién quiere mas?.


Eso sí, lo que paga mis facturas es un trabajo que ya no me aporta nada y me enriquece menos. A VECES me gustaría reventar contra la pared a algún cliente difícil, pillar un premio de la lotería y hacerle un "cortés" corte de manga a mis jefes (que imagino estarán tan hartos de esto como yo y como el resto) para irme con Curro al Caribe. Por lo demás, casi todos mis compañeros molan, el horario es bueno y llevo la mayor parte de mi vida adulta allí, así que... maldita zona de confort...


Sé que no soy la única, que un 95% estará asintiendo con la cabeza ahora mismo viéndose reflejad@ en estas letras, pero una cosa si tengo clara: ninguna de las profesiones que hubiéramos podido ser en la vida, nos habría hecho de otra manera hoy, porque "ser tu mismo", te lo ha dado la experiencia con quienes se cruzan en tu andar, las piedras sorteadas en el camino, las batallas dignamente ganadas, las horas de sueño perdidas buscando soluciones y también las perdidas estando de juerga con l@s amig@s, las lágrimas derramadas de dolor y de alegría...Todo eso nos ha hecho ser como somos y debemos sentirnos orgullosos de lo que hemos conseguido.



Que nadie se sienta frustrado ni fracasado, porque sobrevivir todos los días en ésta jungla que nos rodea ya es un triunfo. Acostarnos enteros y amanecer igual, ya es un motivo para celebrar tu existencia y tus logros. 

No lamentemos no ser quiénes habríamos podido ser, celebremos con alegría quiénes somos. 


Besos, señoras.





lunes, 20 de agosto de 2018

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...

CAPITULO XIX

20 de agosto

ADAPTARSE O MORIR

Vivimos en plena era tecnológica que nos hace la vida más fácil. Yo soy una fan de todos sus avances.   
                  
                   

Atrás quedó el teléfono de rueda que se lo tomaba con calma para que al que llamaras le diera tiempo a subir las escaleras antes del primer Ring y solo Ring, porque no tenía otra opción de tono. Alucinante, ¿eh?. Todos los teléfonos sonaban igual y TODO EL MUNDO tenía el mismo.              
              

En el recuerdo se perdió nuestro walkman querido que tantos años nos acompañó junto con el boli para rebobinar las cintas y así ahorrar pilas. Las pilas son esas cosas que aún se resisten a desaparecer y que todo el mundo va a buscar al chino el día de Reyes para que funcionen los juguetes y a las que, en algún momento, más de un@ pusimos la lengua con sus inmediatas consecuencias.             
                   

Es difícil olvidar estas cosas porque estamos hartos de recibir mensajes por Facebook que nos machacan constantemente con el “si no tienes mas de 30 no habrás conocido...”         
              

Soy una friki de los avances tecnológicos. Me flipan los teléfonos de última generación, los coches que incluyen todo lo inventado, la domótica para el hogar, los videojuegos, las tablets..., y todo lo que lleve antes del nombre “LO ÚLTIMO EN...”        

             

Peeeeeeero, no he dejado de ser una romántica, y NO me refiero a que me gusten las cenas a la luz de las velas, sino a que me encanta el cine actual, lo veo todo, pero también me pierden las películas antiguas. 
          
        

La música de ahora es mi mejor amiga, pero los grandes clásicos me vuelven loca.  
Mi pasión es la lectura y aunque ya leo casi siempre en pantalla, no puedo evitar que se me ponga “la piel de gallina” cuando abro y huelo un libro de papel.      
       

No sé si sabría vivir sin electricidad, pero siempre, siempre tengo una vela encendida.  
Adoro escribir y aunque no lo hago con pluma, si con todas las letras, acentos, puntos y comas. Mi sobrino (porque yo soy de a la que Dios no le dio hijos pero el diablo le dio sobrinos y me encantan) ¡me regaña! porque los mensajes de WhatsApp los mando completos.  

     

Me dice cosas como: “pero, ¿por qué pones buenos días y dices adiós?”. O, “¡pero, tita, tía, no pongas las comas o el punto!”. Una vez me pidió que le contestara a un amigo como si fuera él porque en ese momento no podía y cuando vio el mensaje escrito le iba a dar un soponcio. “¡Así se sabe que no soy yo. Que yo no escribo así!” Pero vamos a ver chiquillo, si sólo he puesto: ”Buenos días, Ruben, pregúntale a tu madre si puedo irme hoy a tu casa, porfa.”   

  

Me resisto, eso si, a aprender este idioma: 
“Qtal? e vst a juan st smn no sldr el sbad q aces t?” - Y éste, medio se entiende.  
Ahora, cosas como esta otra, por ejemplo: 
“WAF, cndo? OMG-LOL XD. Ns vms. Xoxo”. 

  
Hay que adaptarse, totalllllllmente de acuerdo, pero no hay que olvidar ciertas cosas, ¿no? 

Besos, señor@s


domingo, 12 de agosto de 2018


DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...

CAPITULO XVIII

13 de agosto

LA ARRUGA ES BELLA..., PUES VALE


Creo que no voy a saber envejecer dignamente. Resignadamente, en todo caso, puede.                                                                                            
              

La culpa es de la tecnología, entre otras cosas. Hay demasiada documentación que te recuerda que, hace 6 años o menos, tu piel era tersa y firme, sin manchas, tus piernas estaban moldeadas, tú vientre plano y tus caderas..., en fin.                                                       
                
Ahora comparas, porque eso es algo inevitable, y te das cuenta que tienes bolsas en los ojos, tus párpados están tristes, tu cara se va pareciendo a la de un perro pachón, (que vendremos del mono, pero de adultos nos parecemos a un perro, al menos en la cara) tus piernas tiemblan al paso y al compás de tu culo, que ha decidido vivir diez centímetros más abajo de lo habitual. Tu vientre plano sigue ahí, cubierto de una capa de 5 cm de preciosa grasa que compartes con la de las cartucheras... ¿Sigo?                                                                             
          

No quiero hundirle la moral a nadie, al contrario, quiero que esto sea la reafirmación de que todo tiene su encanto y  ser yo la primera que se convenza mientras escribo este post.                                                 
                                         

Facebook, WhatsApp, Twitter..., la galería de fotos del móvil, de la tablet, del ordenador de sobremesa, los vídeos de las bodas, el almacenamiento del disco duro externo..., todo está lleno de imágenes en las que aparecemos y en las que no parecemos nosotr@s. Estamos cambiando para entrar en otra etapa de nuestra vida.  
                                            
          
Atrás quedaron las minifaldas para dejar paso a la tela de más que requiere la piel de naranja.                                
Atrás quedó la cara lavada para enfoscarla ahora en cremas y maquillajes caros que no sirven más que para engañar nuestra ilusión de querer seguir teniendo 10 años menos.                                             

                 

Hace siete tuve que perder mi melena para poder conservar otras cosas.
Cuando comenzó a salirme nuevamente el pelo, me descubrí  una cana. ¡La primera cana de mi vida! Cogí las pinzas, la agarré y tiré (#puñeteracanadelasnarices). Desde entonces cuando veo una me la vuelvo a quitar. ¡Ah! os diré para vuestra tranquilidad, que eso de que luego salen siete, es mentira. Si tenéis  ALGUNA SUELTA por ahí...,  ya sabéis; que  no se puede estar el día entero en el tinte probando colores imposibles.                                      
       

Esto o nos lo tomamos con humor o mal vamos.                            
Por suerte la edad mental va por libre y, a Dios gracias, crece más lentamente que la física. A veces se estanca y ahí se queda, fácilmente en los 30, benditos sean. Yo no pienso crecer más de eso, os lo digo.                     

Creo que somos como nos sentimos, y eso nos pasa a tod@s. El complejo de Peter Pan no fue una invención, es real.        
En mi mente, sigo siendo aquella muchachita bonita, que tenía cuerpito de modelo (digo cuerpito, no estatura, que 1,67 era el mismo antes que ahora). Pero el truco de sentirlo y parecerlo creo que está en no mirarse demasiado en los espejos para que no te devuelvan a la realidad.                                 

               

A partir de los 40 deberíamos ser como los vampiros. Deberíamos NO reflejarnos en nada que nos pueda devolver una imagen distinta a la que tenemos en nuestra mente, porque, o eres muy inteligente para no dejarte influenciar por ella, o te echa el momento por alto.                        
      

Pero no todo es malo. Pasamos de ser una foto de revista a  ser un pendrive con piernas, en el que mirándonos a los ojos se puede ver la vida que hemos vivido hasta ahora, y observando las patitas de gallo y las arruguitas de expresión, los momentos tristes y felices en los que hemos llorado y reído. Ahora somos pura experiencia. Y eso es hermoso y ¿sabéis qué es lo mejor de todo?. Que aún queda mucho espacio por llenar en ese pendrive.  
                      
Por que hacerte mayor, envejecer (que  es un hecho científico a partir de los 30) o como queramos llamarlo, no es un martirio,  es un regalo. 
Siempre que amanecemos y cumplimos un día más de edad, disfrutamos de un privilegio que no todos pudieron alcanzar, y si nos damos cuenta de eso, es cuando empezaremos a querernos como merecemos.  
             

Así que a disfrutar cada día, semana, mes, año que se nos presente como si fuéramos las adolescentes que sentimos que somos. Intentemos descubrir cosas nuevas, no perder la ilusión de una salida, una aventura, una locura..., y llevemos con nosotros la celulitis y las arrugas sin miedo, porque siendo felices se notan menos.

Eso si, no os junteis mucho con gente de 20 que al final las comparaciones son inevitables.  

Besos, hermosuras!! 

domingo, 5 de agosto de 2018

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...

CAPITULO XVII

06 de Agosto

CUÁNTO OS ECHO DE MENOS...

...otoño e invierno de mis amores. 
Yo no soy de esas personas que cuando hace frío quiere el calor y a la inversa, no. Yo quiero que venga el frío y quiero tenerlo todo el año. No soporto el verano con todo lo que conlleva. 
El martes me maquillé sin sudar y casi lloro de la emoción. Más de una sabrá lo que es, que en lugar de que la brocha se deslice por la cara, esta patine por tus mejillas como si hubiese pisado un charco de barro y te queden los coloretes como a Heydi. Que asquito.  

     

Llega abril y mayo y "a las niñas" les falta tiempo para ir despelotadas por la calle, mientras yo veo llegar el momento de tenerme que despedir de mi abriguito y me engancho a él de la misma manera que la tarjeta de crédito se agarra el fondo del billetero cuando llega la temporada de rebajas, porque no quiere que la saque.  

    

"Pues ponte el aire acondicionado". ¡Pues no puedo list@! porque a mí el aire artificial me enferma. Si, las fosas nasales y todo lo que viene siendo el sistema respiratorio se me resecan y en lugar de inhalar aire, parece que esnifo estalactitas y la garganta se me convierte en una Cueva de Nerja cualquiera. Creedme, no es nada agradable. Así que en verano es raro verme en algún centro comercial o similar porque ésta es mi reacción al encontrarme de frente con el amigo en cuestión.   


     

Yo quiero acostarme y perderme en mi edredón y que sólo se me vea la punta de la nariz, los ojos y la frente cuando estoy durmiendo. Quiero ronronear cuando pillo la cama en lugar de soltar "argg, me acabo de duchar y ya estoy sudando" (aplíquese esto a cualquier momento del día en el que te das un agüita) y no tenerme que despatarrar sobre ella como si me hubiera caído de una quinta planta, para no rozarme siquiera. Yo creo que cuando Leonardo dibujó el hombre de Vitruvio había tenido una visión mía tirada en la cama algún día entre el 15 de mayo y el 30 de octubre.     

  

Y ahora, con ésto del cambio climático, el frío tarda mas en venir. Ya mismo nos vemos comiendo doce bolitas de helado de uva en la playa el 31 de diciembre. Habrá que hablar con la NASA o algo parecido que seguro tienen máquinas que cambian la meteorología, que algo he oído sobre eso porque yo ya estoy harta de meter la cabeza en la nevera.     
 

     
El invierno tiende a extinguirse y yo me veo emigrando a los países nórdicos donde todo es paz y amor entre la nieve. Paz y "AMOR", porque aquí en verano no hay quien se pegue a menos de 10 cm. de cualquiera. Al menos, yo. Es mas, cuando salgo, rezo por no encontrarme a alguien conocido y tener que soltarle dos besos, vaya a ser que nos quedemos pegados. Mejor saludar de lejos.     


 
                            
Y si al menos sólo con el sudor se fuera parte de la grasa acumulada..., pero no, esa tienes que expulsarla "sudando a base de ejercicio". 

    

Qué pena. Ya mismo recordaremos la época invernal igual que a nuestra querida PESETA y pasaremos los meses de noviembre a febrero traduciendo en abrigos y jerseys de cuello vuelto, las camisetas de tirantas y los pantalones cortos. (6,00 € = 1.000 pesetas / camiseta y shorts = abrigo de borreguito)


   

Porfi, fresquito, vuelve prontito que quiero despegarme la blusa de la espalda y el pantalón del culo.
Quiero cambiar el sudor por el agüilla de la nariz. 
Quiero que vuelvan a apetecerme los abrazos y achuchones y hacerme un sofa-manta-peli/libro como Dios manda. 
Quiero tener la piel suavita como el terciopelo a cualquier hora del día en lugar de parecer que me han restregado un chicle masticado. 


    

¡¡Vuelve y no tardes que la última vez llegaste a primeros de diciembre, tío!!

Me voy a la cocina, a ver si pillo la nevera libre.


Besos, señor@s.