DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...
CAPITULO XVIII
13 de agosto
LA ARRUGA ES BELLA..., PUES VALE
Creo que no voy a saber envejecer dignamente. Resignadamente, en todo caso, puede.
La culpa es de la tecnología, entre otras cosas. Hay demasiada documentación que te recuerda que, hace 6 años o menos, tu piel era tersa y firme, sin manchas, tus piernas estaban moldeadas, tú vientre plano y tus caderas..., en fin.
Ahora comparas, porque eso es algo inevitable, y te das cuenta que tienes bolsas en los ojos, tus párpados están tristes, tu cara se va pareciendo a la de un perro pachón, (que vendremos del mono, pero de adultos nos parecemos a un perro, al menos en la cara) tus piernas tiemblan al paso y al compás de tu culo, que ha decidido vivir diez centímetros más abajo de lo habitual. Tu vientre plano sigue ahí, cubierto de una capa de 5 cm de preciosa grasa que compartes con la de las cartucheras... ¿Sigo?
No quiero hundirle la moral a nadie, al contrario, quiero que esto sea la reafirmación de que todo tiene su encanto y ser yo la primera que se convenza mientras escribo este post.
Facebook, WhatsApp, Twitter..., la galería de fotos del móvil, de la tablet, del ordenador de sobremesa, los vídeos de las bodas, el almacenamiento del disco duro externo..., todo está lleno de imágenes en las que aparecemos y en las que no parecemos nosotr@s. Estamos cambiando para entrar en otra etapa de nuestra vida.
Atrás quedaron las minifaldas para dejar paso a la tela de más que requiere la piel de naranja.
Atrás quedó la cara lavada para enfoscarla ahora en cremas y maquillajes caros que no sirven más que para engañar nuestra ilusión de querer seguir teniendo 10 años menos.
Atrás quedó la cara lavada para enfoscarla ahora en cremas y maquillajes caros que no sirven más que para engañar nuestra ilusión de querer seguir teniendo 10 años menos.
Hace siete tuve que perder mi melena para poder conservar otras cosas.
Cuando comenzó a salirme nuevamente el pelo, me descubrí una cana. ¡La primera cana de mi vida! Cogí las pinzas, la agarré y tiré (#puñeteracanadelasnarices). Desde entonces cuando veo una me la vuelvo a quitar. ¡Ah! os diré para vuestra tranquilidad, que eso de que luego salen siete, es mentira. Si tenéis ALGUNA SUELTA por ahí..., ya sabéis; que no se puede estar el día entero en el tinte probando colores imposibles.
Cuando comenzó a salirme nuevamente el pelo, me descubrí una cana. ¡La primera cana de mi vida! Cogí las pinzas, la agarré y tiré (#puñeteracanadelasnarices). Desde entonces cuando veo una me la vuelvo a quitar. ¡Ah! os diré para vuestra tranquilidad, que eso de que luego salen siete, es mentira. Si tenéis ALGUNA SUELTA por ahí..., ya sabéis; que no se puede estar el día entero en el tinte probando colores imposibles.
Esto o nos lo tomamos con humor o mal vamos.
Por suerte la edad mental va por libre y, a Dios gracias, crece más lentamente que la física. A veces se estanca y ahí se queda, fácilmente en los 30, benditos sean. Yo no pienso crecer más de eso, os lo digo.
Creo que somos como nos sentimos, y eso nos pasa a tod@s. El complejo de Peter Pan no fue una invención, es real.
En mi mente, sigo siendo aquella muchachita bonita, que tenía cuerpito de modelo (digo cuerpito, no estatura, que 1,67 era el mismo antes que ahora). Pero el truco de sentirlo y parecerlo creo que está en no mirarse demasiado en los espejos para que no te devuelvan a la realidad.
A partir de los 40 deberíamos ser como los vampiros. Deberíamos NO reflejarnos en nada que nos pueda devolver una imagen distinta a la que tenemos en nuestra mente, porque, o eres muy inteligente para no dejarte influenciar por ella, o te echa el momento por alto.
Pero no todo es malo. Pasamos de ser una foto de revista a ser un pendrive con piernas, en el que mirándonos a los ojos se puede ver la vida que hemos vivido hasta ahora, y observando las patitas de gallo y las arruguitas de expresión, los momentos tristes y felices en los que hemos llorado y reído. Ahora somos pura experiencia. Y eso es hermoso y ¿sabéis qué es lo mejor de todo?. Que aún queda mucho espacio por llenar en ese pendrive.
Por que hacerte mayor, envejecer (que es un hecho científico a partir de los 30) o como queramos llamarlo, no es un martirio, es un regalo.
Siempre que amanecemos y cumplimos un día más de edad, disfrutamos de un privilegio que no todos pudieron alcanzar, y si nos damos cuenta de eso, es cuando empezaremos a querernos como merecemos.
Así que a disfrutar cada día, semana, mes, año que se nos presente como si fuéramos las adolescentes que sentimos que somos. Intentemos descubrir cosas nuevas, no perder la ilusión de una salida, una aventura, una locura..., y llevemos con nosotros la celulitis y las arrugas sin miedo, porque siendo felices se notan menos.
Eso si, no os junteis mucho con gente de 20 que al final las comparaciones son inevitables.
Besos, hermosuras!!











No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Quieres dejar tu opinión?