DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...
CAPITULO XXXVII
CAPITULO XXXVII
11 de abril
¿ANGEL O DEMONIO?
Siempre he tratado de ser correcta y hacer lo justo en cada momento, pero mentalmente, mi imaginación es libre, todo lo libre que quiere para pensar barbaridades de todo tipo. A ella podrán quitarle la vida, pero jamas le quitarán...¡la libertad!! Es lo que hay.
Ayer, sin ir mas lejos, de camino a casa de "T" para ir al gimnasio, me acercaba de frente a un hombre que llevaba una bandeja de dulces que tenía que pesar lo suyo por el tamaño. Lejos de idear mentalmente alguna solución para el transporte manual de dichos paquetes sin dañar el contenido, ¿qué imagina mi cabecita cabrona?..., empujarle la mano hacia arriba cuando me cruce con él, justo para que el paquete impacte en su cara. Ea, paparreta de pasteles.
Os juro que no lo hice, ni lo haré, of course, pero ¿cómo controlo el libre pensamiento?. ¡NO PUEDO!
Otra cosa que últimamente me apetece hacer es un deporte que quisiera llevar a la sede del COI por si me lo aceptan en los juegos olímpicos. Y es... EL LANZAMIENTO DE PATINETE.
Cuando voy por la acera andando y veo un patinete en mitad de la misma, en lugar de apartarlo a un lado, me dan ganas de lanzarlo (literalmente) al espacio.
El otro día, viniendo de las compras con mi madre, tuve que soltar las bolsas para apartar el cacharrito. Ella se pensaba que me iba a subir en él, qué arte tiene. Pues os digo que tuvo un 99% de posibilidades de haber salido disparado hacia el exterior sideral si no es porque me dí un golpe en la espinilla al cogerlo. Amablemente lo apoyé en un arbolito que se ofreció a albergarlo.
A éste respecto tengo un nuevo ídolo: el italiano de la cafetería de abajo, que por cierto me caía muy mal y ya no, el otro día cogió cinco que tenía aparcados en la puerta del negocio y los lanzó, tal cual, junto a los bidones de basura. A partir del día siguiente los aparcan justo ahí.
Y mi mente cuando ve uno en medio sólo piensa: "Lanzamiento de martillo, lanzamiento de martillo"
Algo que siempre, siempre mi mente me ordena, y no la dejo obviamente, es salir corriendo con las bolsas de alguien cuando te has ofrecido a llevárselas, y ver la cara que se le queda cuando se piensa que se las estás robando.
Soy peor que la bruja de Blancanieves, lo sé.
Mi mala conciencia quiere estrellar los platos cuando los estoy secando. Tiene que estar guay reventarlos contra el suelo y descargar mala vibra por un tubo y también me ordena saltar sobre los charcos y mojar a todo el que esté a unos dos metros a la redonda.
A veces me pregunto qué pasaría si llamara a un número de teléfono desconocido a eso de las cuatro de la mañana para preguntar la hora.
Meter el dedo en una tarta sin empezar y arrastrarlo llevándome con él todo lo que pueda abarcar.
Tirarme un pedo en el ascensor y cerrar la puerta. ¡Qué asco, por Dios! Doy fe, de que mas de una vez me lo he comido de algún incívico y es realmente horrible.
El demonio que vive sobre uno de mis hombros me incita a robarle la piruleta a alguien que se la esté comiendo, llamar "niñato" a quien me llama "señora", pincharle el globo a un niño pequeño y lo que es peor... a uno grande también, que trae peores consecuencias. ¡Soy un monstruo!
Escupir el bocado de algo que no me gusta cuando estoy comiendo en lugar de tragármelo si masticar, y si es posible espurrearlo en el plato, mejor.
Llevar un guante de goma en el bolso y pillar al guarro que deja la súper caca de su perro en el centro de la acera, coger dicha mierda y darle una palmada en la espalda haciendo que le confundo con alguien que conozco. ¡Hola, Antonio!, Uy, perdón, creí que era otra persona.
¡Hala, a tomar por saco, so cochino!.
Pero no hago nada de estas ni otras muchas cosas que mi imaginación se empeña una y otra, y otra vez en que lleve a cabo, porque creo que soy una buena chica, o al menos lo pretendo.
Me aguanto al igual que todos vosotros, que se que también tenéis una parte de demonio mental (y no me digais que no, mentirosill@s) que compensa al ángel del otro lado.
Lo que cada uno piensa en su subconsciente, es lo único que está por encima de cánones, leyes, vergüenzas, protocolos y todo lo que sea lo que se debe o no se debe hacer, y menos mal que nos queda eso, que si no...
En fín, perdón si con mis malas acciones mentales ofendí a alguien en esta lectura, pero por lo que a mi respecta..., me he quedado en la gloria.
Besitos señor@s y sed felices.
Siempre he tratado de ser correcta y hacer lo justo en cada momento, pero mentalmente, mi imaginación es libre, todo lo libre que quiere para pensar barbaridades de todo tipo. A ella podrán quitarle la vida, pero jamas le quitarán...¡la libertad!! Es lo que hay.
Ayer, sin ir mas lejos, de camino a casa de "T" para ir al gimnasio, me acercaba de frente a un hombre que llevaba una bandeja de dulces que tenía que pesar lo suyo por el tamaño. Lejos de idear mentalmente alguna solución para el transporte manual de dichos paquetes sin dañar el contenido, ¿qué imagina mi cabecita cabrona?..., empujarle la mano hacia arriba cuando me cruce con él, justo para que el paquete impacte en su cara. Ea, paparreta de pasteles.
Os juro que no lo hice, ni lo haré, of course, pero ¿cómo controlo el libre pensamiento?. ¡NO PUEDO!
Otra cosa que últimamente me apetece hacer es un deporte que quisiera llevar a la sede del COI por si me lo aceptan en los juegos olímpicos. Y es... EL LANZAMIENTO DE PATINETE.
Cuando voy por la acera andando y veo un patinete en mitad de la misma, en lugar de apartarlo a un lado, me dan ganas de lanzarlo (literalmente) al espacio.
El otro día, viniendo de las compras con mi madre, tuve que soltar las bolsas para apartar el cacharrito. Ella se pensaba que me iba a subir en él, qué arte tiene. Pues os digo que tuvo un 99% de posibilidades de haber salido disparado hacia el exterior sideral si no es porque me dí un golpe en la espinilla al cogerlo. Amablemente lo apoyé en un arbolito que se ofreció a albergarlo.
A éste respecto tengo un nuevo ídolo: el italiano de la cafetería de abajo, que por cierto me caía muy mal y ya no, el otro día cogió cinco que tenía aparcados en la puerta del negocio y los lanzó, tal cual, junto a los bidones de basura. A partir del día siguiente los aparcan justo ahí.
Y mi mente cuando ve uno en medio sólo piensa: "Lanzamiento de martillo, lanzamiento de martillo"
Algo que siempre, siempre mi mente me ordena, y no la dejo obviamente, es salir corriendo con las bolsas de alguien cuando te has ofrecido a llevárselas, y ver la cara que se le queda cuando se piensa que se las estás robando.
Soy peor que la bruja de Blancanieves, lo sé.
Mi mala conciencia quiere estrellar los platos cuando los estoy secando. Tiene que estar guay reventarlos contra el suelo y descargar mala vibra por un tubo y también me ordena saltar sobre los charcos y mojar a todo el que esté a unos dos metros a la redonda.
A veces me pregunto qué pasaría si llamara a un número de teléfono desconocido a eso de las cuatro de la mañana para preguntar la hora.
Meter el dedo en una tarta sin empezar y arrastrarlo llevándome con él todo lo que pueda abarcar.
Tirarme un pedo en el ascensor y cerrar la puerta. ¡Qué asco, por Dios! Doy fe, de que mas de una vez me lo he comido de algún incívico y es realmente horrible.
Escupir el bocado de algo que no me gusta cuando estoy comiendo en lugar de tragármelo si masticar, y si es posible espurrearlo en el plato, mejor.
Llevar un guante de goma en el bolso y pillar al guarro que deja la súper caca de su perro en el centro de la acera, coger dicha mierda y darle una palmada en la espalda haciendo que le confundo con alguien que conozco. ¡Hola, Antonio!, Uy, perdón, creí que era otra persona.
¡Hala, a tomar por saco, so cochino!.
Pero no hago nada de estas ni otras muchas cosas que mi imaginación se empeña una y otra, y otra vez en que lleve a cabo, porque creo que soy una buena chica, o al menos lo pretendo.
Me aguanto al igual que todos vosotros, que se que también tenéis una parte de demonio mental (y no me digais que no, mentirosill@s) que compensa al ángel del otro lado.
Lo que cada uno piensa en su subconsciente, es lo único que está por encima de cánones, leyes, vergüenzas, protocolos y todo lo que sea lo que se debe o no se debe hacer, y menos mal que nos queda eso, que si no...
En fín, perdón si con mis malas acciones mentales ofendí a alguien en esta lectura, pero por lo que a mi respecta..., me he quedado en la gloria.
Besitos señor@s y sed felices.








¿Qué es damisexual?
ResponderEliminarMuy bien
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