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lunes, 4 de junio de 2018

DIARIO DE LAS NO SEÑORAS QUE...

Capítulo VIII

04 de Junio

DE LAS SEÑORAS QUE NO TIENEN NI IDEA...

... cuando van buscando un regalo y te hacen esperar una hora hasta que se deciden mientras tú te increpas a ti misma que en qué mala hora decidiste abandonar el ordenador para comprar a la antigua usanza: yendo a la tienda. 
Y es que de un tiempo a esta parte, las compras por internet nos han solucionado la vida un montón, al menos a mi.


¿Así es como terminamos con los empleos?. No, no soy yo la culpable, son los empresarios que no tienen suficientes empleados en épocas críticas de mucha venta y las señoras que te hacen perder el tiempo cuando tú lo tienes más que claro. 

Yo cojo, por ejemplo, el catálogo de Pandora o miro por internet (insisto a quién no tenga o no sepa usar el ordenador: tienen catálogos GRATUITOS, en papel, como Dios manda) y le echo todo el tiempo necesario para elegir lo que quiero comprar, regalar o lo que sea y luego voy a la tienda para pedirlo y pagarlo. 
Total desde que entro hasta que salgo del negocio: 5 minutos.
Si encuentras a alguna señora delante que no lo tiene claro... échale mínimo, de media a tres cuartos de hora. 
Y yo lo respeto pero, entonces Sr. empresario, meta usted a un empleado/a que cobre a quien simplemente ya vaya para pagar, ¿no?


Antes hice mención a Pandora, porque ha sido la última experiencia que he tenido.
Vísperas del día de la madre, me acerco a la susodicha para comprar algo que ya tenía visto. Mi sorpresa comienza cuando la cola pasa la puerta de la tienda, ¡si!, muy normal, por otra parte, dada la fecha. Dos dependientas atendiendo y las dos con señoras que llevan a sus respectivos maridos para ayudarlas a opinar (vamos a dejarlo ahí...), echadas sobre el cristal del mostrador pidiendo que les saquen toooodos lo charms del mundo mundial. ¿Einn?. 
Una de las chicas se pone a repartir catálogos por la cola. 
En fin, esto promete.
15 minutos y la cosa sigue igual. Me acerco a una de ellas y le digo: perdona pero, ¿no hay alguien que cobre a quien lo tiene claro?.  Y me dice:  "No, lo siento, sólo estamos las dos". 
Obvio, guapa. Pero mientras esta señora se decide, tu podrías ir cobrando a los que ya sabemos lo que queremos. Total, ya no puedes ayudarla mas, lo tiene todo en lo alto del mostrador, la jodía. 
Esto último no se lo dije, claro. Si no da para mas, pues no da para mas. 
Mi jefa habría dicho : ¡a ver si somos mas proactivos!
Le dije : vale gracias y cogí y me largue. Esa tarde lo pedí por internet.


La cosa está en que a una determinada edad, muy pasada ya la nuestra, parece que el gusto por echar la mañana o la tarde delante del mostrador de una tienda o mareando la perdíz por el centro comercial “a ver qué vemos” sin rumbo, objetivo, ni meta, se convierte en la diversión  básicamente por excelencia. Loable. Pero si tienes cualquier otra cosa que hacer, esa opción no es tan alentadora, sobre todo, para los nervios que los + 40 llevamos a todas partes. Si, porque queremos hacer todas las cosas del mundo en un día, perfectamente marcado, con sus horarios pertinentes, y cuando alguien te retrasa te rompe los esquemas y la paciencia, escasa ya de por si. 
Nosotros, por favor, que siempre vamos como el conejo de Alicia. (De los dos me refiero al de las orejas y el reloj, por si es precisa aclaración)


Otro momento guay es aquel en el que te armas de valor, haces auto-relax y optas por “ESPERAR”. Cuando la buena señora se ha decidido por fin por un artículo, resulta que es el mismo que tú querías y además el último que quedaba. Os juro que me ha pasado. Y te quedas con cara de imbécil y ojos de psicópata porque no tenías opción B (hay que trabajar ese punto) en un primer caso, y porque deseas estrangular a la buena mujer, en un segundo caso. Y la que viene detrás tuya igual pensará que eres una de esas que van a comprar sin tener ni idea de lo que vas buscando, y el asunto comienza a parecerse a la pescadilla que se muerde la cola. 


¡Otro, otro!. En las tiendas de ropa, por ejemplo. En la cola para pagar. Ya sólo queda la señora de delante y justo detrás, tu. Pone las prendas sobre el mostrador y le pregunta a la cajera mientras ésta va pasando las etiquetas por la pistola... 

SEÑORA : esa blusa que acabas de marcar no la tendrás en beige, ¿verdad?
YO : (Para mi misma,  mismamente) Por favor, cajera guapa, di que no, di que no.
CAJERA : Si, señora y en roja también.
YO : (Para mi misma, mismamente) . ¡La madre que te parió! ¡No ves que ya la había cogido en blanca y los otros colores son puro capricho!
CAJERA : Un segundo que en seguida se la traemos.

No bonita, un segundo no, que por experiencia se que la beige de su talla no está en el perchero y tienes que llamar a una compañera para que vaya a buscarla al almacén, y hasta que no pase un rato y veas que la cosa se alarga no vas a dejar la cuenta de la mujer a un lado y hacer avanzar al resto.

Ya no mas, me vuelvo a internet.


Si es que no nos lo ponéis fácil, caray, colocad una caja rápida en todos los comercios igual que hacen en los supermercados. ¿Es tan complicado?

Por otro lado, por favor, mimad y cuidad mucho a estas señoras, porque de ellas dependen vuestros curros. Porque ellas aún conservan el espíritu de las compras. Aún sufren la búsqueda de lo que parece imposible encontrar y disfrutan la satisfacción de haberlo conseguido y cuando te hacen un regalo es mas importante que el de los demás. Eso, muchas de nosotras lo hemos perdido. 
Cuidadlas, cuidadlas mucho porque a la vuelta de unos años y con mucha suerte, estas + 40 estaremos haciendo lo mismo encabezando una cola insoportable y dudando hasta la saciedad si esa prenda tan moderna que en ese momento se lleva tanto le gustará o no a tu nieta, por que en tu cabeza no entra que algo tan feo pueda llevarlo una delicada niña como la tuya.


Y eso resulta tan tierno...

Os adoro SEÑORAS!

He dicho.







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